Ya comenzaron las clases y poco a poco ve como su sueño de ser un ingeniero se aleja.
Sus padres no cuentan con el dinero necesario para comprarle los útiles escolares, y por eso no ha podido educarse.
Con apenas 8 años de edad, cursará el segundo grado de enseñanza primaria, pero por la escasez económica de sus padres y la difícil situación que enfrentan en la finca bananera independiente de Santa Ana, que desde hace cinco años está cerrada, no les queda otra alternativa que esperar.
"Todos los días tengo que caminar dos horas para llegar a la escuela y no tengo nada para ir este año, no tengo zapato ni cuadernos, ni lápiz, no tengo nada", dijo.
Con un suéter rojo y un pantalón marrón, completamente descalzo, Rubén indicó que es el segundo hijo de seis hermanos, todos están pequeños; pero su mayor deseo es tener una bicicleta para llegar a la escuela y no tener que estar caminando en medio de la carretera de piedras.
Emilia Miranda, una madre de familia, dijo que lleva unos 15 años de estar viviendo en finca Santa Ana, es procedente de Cricamola, Bocas del Toro y al cerrar la actividad bananera en esta región, su esposo quedó sin empleo y ahora atraviesan una situación económica muy difícil.
De sus seis hijos, tres deben estar en la escuela, pero ahora no sabe qué hará para mandarlos.
En tanto Isario Bejerano, dijo que tiene más de once años de estar viviendo en esta finca y su mayor preocupación no es tanto la condición de la falta de útiles para la escuela, sino el anuncio que tienen que salir de las fincas.
"Yo le pido al presidente Martín Torrijos que mande a sus funcionarios para que hablen bien con el banco y no nos saquen, porque no tengo a dónde ir con mis otros dos hermanos".
Isario vive con cuatro hermanos, pues su madre murió cuando estaban pequeños y su padre los abandonó.
Esta es parte de la realidad que tendrá que enfrentar una gran cantidad de niños de las zonas bananeras tanto de Divalá como Barú.
La condición económica del lugar no permite hacerle frente a los compromisos de la educación.
Salustiano De Gracia, secretario general del Sindicato de Trabajadores de Barú, indicó que hay muchos hogares que están pasando hambre en las bananeras, y es una realidad que se puede convertir en una crisis social.
Esperan que el Gobierno les pueda brindar una solución, ya sea con comida y útiles escolares.