Dolores en la garganta, granos y llagas, así como las insoportables moscas, son el pan nuestro de cada día en la residencia de la señora María González. Ella vive en Calle Chiquita de La Pintada, un pequeño pueblo ubicado muy cerca del vertedero, cuyo lugar es paso obligatorio también de tres comunidades rurales.
Mientras Doña María confeccionaba artesanías, con preocupación, expresó que las moscas llegan y son una molestia, situación a la que se une el mal olor de la basura y el humo cuando es quemada sin ningún tratamiento en este basurero improvisado.
El humilde hogar de doña María no es el único que enfrenta estos problemas, pues otras 25 familias sufren este calvario.
El vertedero, al que llaman vulgarmente los pintadeños "basurero" o "muladar", está ubicado a unos ocho minutos del poblado, a tres minutos de la comunidad de Calle Chiquita, y es pasadero obligatorio de los residentes de Orarí.
Por ese lugar, pasan niños, jóvenes y adultos a escuelas; campesinos, con productos para la venta en diferentes mercados. No hay transporte y el peligro que enfrentan al pasar por el vertedero es inminente.
Aunque la causa de la pérdida de su pierna izquierda, aparentemente, no fue el vertedero, Don Hilario González, de 86 años, nos cuenta que hace unos seis años un objeto le hirió su pie, algo que lo afectó posteriormente.
"No sé si es que en ese vertedero cualquiera se puede infectar y hasta afectarse con la basura que está tirada y sin ordenamiento. No sé por qué me cortaron la pierna con exactitud, pero me preocupa el mal estado de este basurero, por donde lamentablemente muchas personas tienen que pasar".
María es hija de Don Hilario; ella asegura que la enfermedad de su padre y la pérdida de su pierna sí tienen que ver con este basurero, aunque la Región de Salud de Coclé asegura que no se han registrado incidentes.
Francisco Navarro, director regional de Salud en Coclé, explicó que ya se han realizado varias reuniones con los alcaldes, los representantes y el gobernador de la provincia para la puesta en marcha de un relleno sanitario, que es lo más recomendable; sin embargo, persisten los vertederos a cielo abierto.
"Estamos en nuevas conversaciones con la Alcaldía de Penonomé para realizar inspecciones en algunos terrenos que se proponen para la implementación de un relleno sanitario, mientras que en La Pintada recomendamos la reubicación del mismo de manera temporal hasta que se concrete el proyecto", dijo Navarro.
El representante del corregimiento de La Pintada, Enrique Him, y el presidente del Consejo Municipal, Cipriano Quirós, expresaron su preocupación por las condiciones deplorables del vertedero, e indicaron que es un peligro que esté en un área que es utilizada como camino.
Him dijo que han tratado de mejorar las condiciones de este basurero, pero las personas continúan tirando desperdicios en el camino.
Quirós, por su parte, aseguró que se trata de buscar un mecanismo para la recolección y disposición final de la basura, pero lamenta el hecho de que el Municipio está subsidiado por el Estado, a lo que se agrega el precio de 50 centavos por mes por el cobro de la basura por residencia.
Un vertedero peligroso en el distrito de La Pintada
Más de 500 habitantes claman por la reubicación del basurero y que los desperdicios reciban tratamiento.