En el pasado, la tuberculosis causó estragos en la población panameña, a tal punto que causó muchas muertes.
Para enfrentar el mal, en 1925 se abrió en el Hospital Santo Tomás una sala para atender los casos crónicos de tuberculosis, pero la incidencia de la enfermedad superó las expectativas.
Esto motivó que surgiera por parte del médico Nicolás A. Solano, la iniciativa de fundar un sanatorio donde se brindara a estos enfermos la asistencia debida.
Sin embargo, aquella idea no cristalizó. Diez años después de la muerte del aquel prestigioso médico egresado de la Universidad de Bogotá, el 2 de marzo de 1953, el gobierno del presidente José Antonio Remón Cantera inauguró en la ciudad de La Chorrera el hospital que lleva por nombre el del prestigioso médico, en su memoria.
El hospital Nicolás A. Solano fue construido para el tratamiento exclusivo de pacientes de tuberculosis y hoy se tratan todo tipo de afecciones.