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Una madre abnegada a pesar de la adversidad

Esta humilde familia reside en la comunidad Divino Niño, espera la mano amiga de personas que los ayuden.


EL SUEÑO de Bernilda Montezuma, de lograr una vida mejor para ella y sus hijos se vio frustrada, cuando uno de ellos, Rosendo Montezuma, casi muere en Cuba cuando viajó a estudiar medicina.
Bernilda es oriunda de la comunidad de Umani en la comarca Ngöbe Buglé, y se trasladó en 1996 a la ciudad de David a buscar un lugar donde poder educar a sus hijos, después que su marido la había abandonado.
Se levanta desde tempranas horas de la mañana para ganarse unos B/. 100 mensuales que a penas le alcanza para comer y darle a su hija Vielka Rosmeri para que asista al colegio, mientras que también tiene que luchar por Nicanor, y Eusebio Robiel Montezuma.
La vida le deparó un destino muy cruel a Bernilda, después de recibir la alegría que su hijo mayor que se graduó en el colegio secundario de Las Lajas en el distrito de san Félix, había ganado una beca para estudiar medicina en Cuba. En su primer año de estudios padeció de una extraña enfermedad que lo ha dejado postrado en una silla de ruedas.
El afán de una madre por tratar de saber qué tenía su hijo, como diera lugar y sin recursos económicos, viajó en el 2001 a la isla caribeña para conocer el estado de salud, casi no lo creía, estaba a punto de morir, no había recobrado el conocimiento.
Aunque el gobierno de Cuba la hizo firmar un documento para sacar al estudiante de la isla porque le calculaban pocas horas de muerte y se oponían al traslado en esas condiciones a Panamá, todavía nadie sabe lo que ocurrió con el joven, que afirma no recuerda nada.
La madre indígena angustiada por la vida de su hijo no le importó salir de la isla y lo trajo a David inconsciente, y luego en el hospital regional Rafael Hernández recobró el conocimiento y poco a poco se fue recuperando. Hoy día, está completamente postrado en una silla de ruedas.
La felicidad para Bernilda es que no dejó morir a su hijo en un país extranjero, y su alegría es poder verlo con vida aunque su salud depende de un tratamiento que con la ayuda de especialistas ha logrado salir adelante.
Pero ese obstáculo no la ha vencido, sigue criando a sus tres hijos menores con mucho esfuerzo. Al parecer es una familia muy destacada en los estudios.
"Yo me siento muy contenta por ser madre, pero mi deseo es tener una casa y poder tener las cosas para mis hijos. Aquí necesito de todo, porque con lo poco que yo me gano no puedo comprar nada", dijo.
En el inclinado terreno donde está la casa, la madre de 46 años, todavía tiene fuerzas para llevar la comida a sus hijos. Asegura que la mayor dificultad la atraviesa cuando llueve porque se filtra el agua en el interior.
  • El sueño de Bernilda Montezuma es tener una casa para sus hijos y en esta Navidad brindarles aunque sea un plato de comida y un momento de alegría, paz y amor.

  • A veces el cansancio la quiere agobiar, pero como toda madres responsable piensa primero en sus hijos, y son la fuerza que la lleva a adelante en medio de esas dificultades que le presenta la pobreza.


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177417
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América