La madre y padre de dos niños ha superado la falta de un empleo estable.
Con una sonrisa amena, cuenta que la situación está difícil, pero hay que ser firme y constante. Inició como vendedora de chicha en una carretilla.
"No me avergüenza decir que vendía chicha con empanada en la calle, y -con las escasas entradas- ahorré para estudiar ciertos seminarios de belleza para tratar de alcanzar la estabilidad económica que tanto anhelaba", exclamó.
Siempre he aconsejado a las amistades: lo primero que se debe hacer cuando se levanta de la cama es darle gracias a Dios por un día más de vida.
Ella ahora da gracias a Dios, pues obtuvo su permiso para comenzar su negocio: una la sala de belleza.
Esta madre inspirada confiesa que ha luchado para buscar el bienestar de sus hijos, y jamás se desligó de sus responsabilidades.
El negocio que abrió se encuentra ubicado en la entrada de Loma Cobá.
El mensaje que brinda a las personas es levantarse optimista, y darle gracias a Dios por todo lo que les rodea.
Ella reside en la barriada 27 de diciembre de Arraiján.