La señora Díaz, enfermera en el hospital de Paitilla, fue una de las tres víctimas que dejó ayer el accidente de tránsito en la autopista Arraiján-La Chorrera, luego que el autobús donde viajaba colisionó con un camión articulado que estaba estacionado a orillas de la carretera.
En medio del dolor que viven otras tres familias, se conoció que Carmen Díaz decidió no viajar en su carro porque no se sentía bien y por eso optó por tomar el Expreso de la ruta Panamá-La Chorrera, jugándole el destino una mala pasada.
El accidente se dio a eso de las 5 y 30 de la mañana, cerca del sector de Hato Montaña y también perdieron la vida María Cáceres, de aproximadamente 30 años y Yariela Grael de Díaz, de 28.
La señora Carmen Díaz, de 50 años de edad, murió en el Hospital Santo Tomás.
La imprudencia en el manejo y el exceso de velocidad se determinan como las posibles causas del accidente. Sin embargo, hay versiones que informan que parte del camión, en su lado posterior, estaba dentro de la carretera.
Franklin Maldy, quien conducía el camión articulado con placa y matrícula de remolque 625921, asegura haber estado bien estacionado en la vía.
Sostuvo que se dirigía a la capital procedente de Aguadulce y que se detuvo para que su cuñado, quien viajaba delante de él en un vehículo pick up, le diera un dinero.
Sorpresivamente sintieron cómo el bus impactó contra una esquina de la plataforma y luego chocó el otro vehículo.
En tanto, José Inés Jaén Agrazal, quien conducía el pick up, en medio de una crisis de nervios aseguró que ambos vehículos se estacionaron a orillas de la autopista para cumplir con algo pendiente.
"Me encontraba sobre el vagón y de pronto el autobús arrastró a ambos vehículos; el tren trasero de la mula del fuerte impacto se le desprendió", recordó Jaén.
El conductor del autobús, Alonso Amán, de 62 años de edad, resultó con heridas de consideración, por lo que tuvo que ser trasladado a la ciudad capital para su atención.
Luis, otro pasajero del bus, salió temprano como todos los días hacia su trabajo, pero ayer la vida le tenía preparado vivir una experiencia agridulce; ser testigo de un horrendo accidente y sobrevivir para contarlo.
Narró que dentro del bus sólo se "escuchaban gritos y pedidos de ayuda". Informó que los primeros en bajar del bus fueron quienes utilizaron sus teléfonos celulares para llamar al Cuerpo de Bomberos.
Fuera del bus, el panorama era aterrador, el cuerpo desmembrado de una de las pasajeras estaba al lado de uno de los neumáticos del vehículo articulado y otro cuerpo yacía entre el bus y un vehículo tipo pick up que también estaba estacionado a orillas de la autopista.
El último accidente con saldo trágico en esta vía rápida había acontecido el 24 de febrero de este año, cuando cuatro personas perdieron la vida al colisionar un auto sedán que viajaba hacia la capital, contra la parte trasera de una camión cargado de tucas.
Colaboración de Rodolfo G., Yodalis B., Eric M., Elio Núñez.