Santana Fábrega, quien custodia las casi desmanteladas minas Santa Rosa en el distrito de Cañazas, en la provincia de Veraguas, narró que pese a la crítica situación él y el resto de los mineros tienen la esperanza de ver un futuro mejor. Sucede que, luego de cinco años de huelga, un tribunal de trabajo les dio favor en su demanda en contra de la administración de la mina, quedando ellos con la maquinaria y la concesión para explotar los terrenos.
Don Santana, quien al conversar sobre este caso estaba solo y calentando una sopa en un fogón de leña, dijo que todos son humildes, y por ahora guardan las esperanzas de que al menos cualquiera empresa extranjera pueda comprar lo que hay. Esto sería para seguir las explotaciones y poder ellos recuperar las prestaciones que la anterior compañía les quedó adeudando.
Este minero dijo que con el cierre de las minas quedaron sin rumbo y sin trabajo; con deudas que algunos de sus compañeros no terminan de pagar porque no consiguen para ganarse la vida.
Comentó que en los primeros años de trabajo en esa empresa minera los dedicó a mejorar su vivienda y apoyar a sus hijos para que estudiaran, pero como ésta cerró, las cosas quedaron inconclusas y sin poder prestar la ayuda que sus familiares necesitan.
Reconoció que algunos de sus compañeros cuando llegan a la mina lloran, porque no se explican cómo un lugar que en años anteriores tuvo un auge con la explotación de oro, ahora esté en ruinas. Luego de la decisión que se tomó en los tribunales, se creó un administrador judicial para estar pendiente de las labores que se den en la mina.
Los trabajadores, que no están agrupados formalmente en una cooperativa o asociación, informaron que están haciendo las primeras exploraciones para sacar oro de manera rudimentaria.
No obstante, como lo dijo la voz sabia del señor Santana, más que encontrar oro por su cuenta, sería mejor que una empresa comprara las deudas que ellos tienen y que les dé trabajo.
"Durante cinco años de huelga, las cosas han sido muy duras para los más de 60 obreros que guardan las esperanzas de recuperar algún día parte de lo que ellos reclamaron, como lo son sus prestaciones", afirmó por su lado Benigno Vargas, vocero de los mineros. Nelson Martínez, alcalde de Cañazas, expresó que se siente preocupado por la crítica situación económica en que viven no sólo los mineros si no también otros que dependían de esta actividad.
La reactivación por los propios trabajadores le vuelve a dar esperanzas a las personas que ya empiezan a movilizarse para retomar las tareas, aunque de forma primitiva, explicó Martínez.
"Hay demasiada pobreza en el mismo distrito cabecera de Cañazas. Asimismo aumentan los problemas sociales en la comunidad que afecta a muchas familias y que se da producto de la falta de empleos para mejorar las condiciones de vida", dijo.
En la visita a la mina no se logró observar el proceso de extracción de oro de manera artesanal porque en las instalaciones no se encontraba todos los trabajadores.
Pero trabajan en la etapa experimental para sacar el mineral.
Los canadienses se retiran anunciando como excusa el cierre de la empresa por la supuesta caída en el precio del mineral.
Esta empresa dio empleo a más de 300 personas.