"Yo también excelentísimo Teófilo, lo he investigado todo con cuidado y me ha parecido conveniente escribirte estas cosas para que conozcas bien la verdad de lo que te han enseñado.
En los días en que César Augusto era Emperador de Roma, y cuando Herodes el Grande era Rey de Judea, Dios envió al Angel Gabriel a visitar a una Virgen de la ciudad de Nazareth, el nombre de la Virgen era "María". Ella dio a luz a su primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre...". Prólogo Lucas Capítulos 1 y 2.
El origen de armar o confeccionar nacimientos o pesebres en los hogares, iglesias católicas y lugares de trabajo, es obra de, según leyendas, de San Francisco de Asís.
Según nos cuenta esa leyenda, fue en 1223 el año donde el Santo protector de los animales, San Francisco de Asís representó la Natividad con personas y animales en una gruta muy cerca de Grecia, Italia.
Pasado el tiempo, la costumbre reemplazó a las personas y animales con figuras. Todo esto se hizo tradición en toda Europa, para extenderse luego a América.
Por supuesto que la tradición a América la trajeron los españoles evangelizadores y que cada año ha tomado significados especiales en las diferentes culturas de América; Panamá no ha sido la excepción y en cada rincón del istmo al llegar el mes de diciembre, muchas familias, creyentes y otros menos religiosos, depositan en los nacimientos sus esperanzas y quizás sus fracasos durante el año.
Aunque en Panamá no es costumbre fabricar las figuritas del nacimiento como en otros países, como México, Italia, España, Alemania, etc., sí se pueden adquirir fácilmente. Lo que el panameño hace con mucho amor, y con sus propias manos es armar el pesebre; o sea las casitas, puentes, ríos, desiertos, cielos, grutas, establos, villas, etc., para complementar el nacimiento con las estatuillas extranjeras.
A mí me enseñaron que quien arma el nacimiento durante siete años consecutivos, si es una familia que no tiene casa propia, y cada año le va agregando una estatuilla nueva, al cumplirse los siete años de estar realizando está actividad, "tendrá casa propia".
Soy creyente de esa costumbre; porque así lo hice junto a mi familia y hoy tenemos casa propia, y ya hemos agregado nueve estatuillas a nuestro nacimiento.
Todo empezó a finales del año 1989, cuando la crisis económica en Panamá se agudizó. Se pagaba con bonos a los empleados públicos, en el trabajo de la radio quedamos a medio sueldo, había días libres porque no había plata.
Fue entonces que previendo la crisis con que nos vendría la Navidad de 1989 y aprovechando los días libres, desde octubre de 1989 leí un reportaje de cómo el Jefe del Taller de confeccionar sobres en el Vaticano, hacia las casitas para adornar el nacimiento personal de su Santidad el Papa, Juan Pablo Segundo.
De ese reportaje aprendí como ese artesano, utilizando cartón de cajetas, yeso y arena, fabricaba hermosas casitas imitando verdaderas villas romanas, de la época del nacimiento de Jesús.
El artesano del Papa, explicaba que todas las casitas eran proporcional al tamaño de las estatuillas, imitando la paridad que tiene que existir entre los verdaderos personajes y los edificios, ya que muchos nacimientos presentan a las estatuillas más grandes que las casas, cosa que no compaginan.
Todo lo que leí me llamó tanto la atención, que me puse a seguir paso a paso las indicaciones de cómo podría construir esas casitas. "Creo que Dios me ayudó a hacerlas, porque nunca había hecho esa actividad".
Cuando hice la primera, la que las vieron me instaron a que continuara; y que pensara comercializarlas ya que la crisis económica era difícil. Recuerdo que me quedaron preciosas. Mi materia prima fue cajetas de estufas, lavadoras o de refrigeradoras; complementando el trabajo con arena y yeso.
Cuando mezclaba el yeso y la arena, las pegaba a las paredes de las casitas y antes que se secara, con un clavo y una regla les hacía las ranuras horizontales y verticales simulando paredes de bloques o ladrillos.
Como pensé en comercializarlas, llegué a construir una docena de ellas, cada una diferente, pero sin salirme del patrón de las villas romanas; pero jamás recibí ni un solo centésimo de ellas, todas las regalé a familiares y amigos, solo me quede con las dos primeras que hice, que son las que adornan este reportaje; y este es el décimo año que las utilizamos y ambas se encuentran en buen estado; ninguna tiene ni siquiera una abolladura ni rajadura en sus paredes.
Todos los años los vecinos y amigos de mis hijas le cantan villancicos a nuestro pesebre. Es muy fácil de armar y desarmar, ya que las casitas son utilizadas para guardar en su interior todas las piezas del nacimiento al pasar la Navidad.
Y es que la intención es que el nacimiento se puede armar con una sola casita, ya que las mismas contienen, balcones, portales, un sótano, cueva o establo para colocar a la Divina Familia; son especiales para oficinas, o una esquina en los hogares.
Desde hace diez años no he vuelto a construir ninguna casita de nacimiento, pero me gustaría enseñar este arte el próximo año a unas personitas a las que estimo mucho y admiro, "a los niños del IPHE de Chitré, siempre y cuando los directivos del mismo me lo permitan y sus padres, por supuesto".