El drama de la necesidad, la inocencia y el desconocimiento por la muerte de su madre es lo que reflejan los rostros de los pequeños hermanitos González Vásquez en su humilde casa de zinc, en el Playón del Perú, en Pocrí.
La escena en el hogar es desgarradora. Sólo están las paredes de zinc y, en su interior, un altar con una vela, una cruz y algunas flores.
Su madre Dellanira ya no está con ellos para cuidarlos y jugar. Fue la única víctima fatal del accidente del domingo 23 de abril, cuando un camión se introdujo en la casa que ella estaba cuidando junto a su familia.
La vecina de la familia González, en la casa donde ocurrió el accidente en la calle El Tanque de Aguadulce, Estela Urriola, explicó que no tenía tanta relación con estas personas, pero siempre les estaba mandando ropa y le hablaba a los pequeños.
Dijo que esta familia cuidaba, desde hace unos dos meses, los cuartos en donde residían, por lo que a medida que se reparaba uno, se mudaban para otro. Estaban ya en el último cuarto que faltaba por arreglar, y fue allí donde colisionó el camión Mack.
Fue su última morada. El camión la arrolló ese domingo 23, y -pese a que fue llevada al hospital- no sobrevivió. Dellanira se dedicaba plenamente a sus cuatro pequeños y, a pesar de que vivían en extrema pobreza, les demostraba cuánto los quería.
Karina González Vásquez, de ocho años de edad, la hija más grande, fue intervenida quirúrgicamente para poder extraerle sangre coagulada de su interior a causa de los golpes, y ya se encuentra recuperada. "Necesitamos ayuda de la comunidad y de las autoridades, principalmente que se aparezcan porque de verdad lo necesitan, ya que esta situación es triste", solicitó la señora Estela.
Para comprar el ataúd de Dellanira, no se tenía dinero, por lo que los vecinos tuvieron que solicitar el apoyo de los representantes, quienes se reunieron para adquirirlo.
Rodolfo González, conyugue de Dellanira, explica que, en el momento que entró el camión a la casa, estaban en el cuarto viendo una película. Nada más sintieron el golpe y de inmediato los niños pidieron auxilio para que los salvaran y los sacaran de abajo del carro. "Yo llamaba a mi esposa, quería sacarla y no podía; no contestaba", explicó, con voz llorosa y entristecido, Rodolfo.
Momentos antes del accidente, toda la familia se encontraba cerca de Dellanira, quien estaba a una orilla de la cama sentada, mientras que los niños estaban dormidos y Rodolfo, descansaba cerca de la puerta con una silla de plástico.
El se gana la vida limpiando patios de las casas y de las fincas para poder mantener a su familia, por lo que le compró con el poco dinero que gana el terreno en donde viven a un tío.
"Yo quiero que hagan justicia y que lo castiguen (conductor) que le echen todo el peso de la ley porque lo que murió no fue un perro, sino una persona.
La familia tenía un tanque de gas el cual sorprendentemente se lo hurtaron el día del accidente y la estufa, al igual que la cama, se dañó con el impacto del choque.
Los moradores señalan que han llamado a las autoridades, pero éstas sostienen que no pueden colocar "policías muertos" o sobresaltos en las calles, porque es una vía principal.
En la calle El Tanque, específicamente en el área que se dio el hecho, han sucedido varios accidentes donde han perdido la vida personas, incluso animales que han sido arrollados.