Por día, a la sala de hemodiálisis del hospital regional en la provincia de Chiriquí, acuden unos 30 pacientes a recibir el tratamiento, el cual es efectivo en un 95%, pues se cuenta con los recursos médicos requeridos para prestar el servicio.
Al menos unos 70 pacientes de hemodiálisis y 30 de diálisis peritoneal, existen en la provincia de Chiriquí, lo cual, según el nefrólogo Mario Girón, mantiene una incidencia de 100 pacientes por medio millón de habitantes.
En Panamá, el total de pacientes que necesitan tratamientos de diálisis por sufrir enfermedades relacionadas con la insuficiencia renal, se estima en unos 500, a pesar de que se puede prevenir, ya que las dos principales causas son la hipertensión y la diabetes.
De acuerdo con Girón, una de las alternativas para los pacientes ha sido los transplantes que desde hace tres años se realizan en nuestro país, los cuales, hasta el momento, han resultado efectivos.
Además, la donación cadavérica, aunque es estos momentos es muy pequeña, ha logrado que muchas personas que padecen la enfermedad tengan otra oportunidad.
A juicio del nefrólogo, lo que hay que incentivar en nuestro país es la cultura de la donación de órganos, pues si un paciente que sufre una muerte cerebral tiene el resto de sus órganos en perfectas condiciones, sus familiares pueden ser solidarios y permitir que sean transplantados a otra persona.
Explica que los enfermos de insuficiencia renal para hacerle frente a este padecimiento requieren de un tratamiento intensivo a través de una máquina de diálisis, por lo que tienen que acudir tres veces a la semana, por espacio de tres horas a los puestos de salud y esto es una triste situación para el paciente y sus familiares.
No obstante, desde que se puso en ejecución la cirugía de transplante de riñón en Panamá se ha logrado mejorar la calidad de vida de los pacientes y extenderla hasta unos 20 años.