La falta de letrinas para algunos moradores es una de las causas que los lleva a realizar sus necesidades en el monte o a orillas de las quebradas o ríos, lo que implica un riesgo para la población.
Según una fuente que pidió reserva de su nombre, en el 2004 cuando entró de lleno la contienda electoral, el gobierno anterior y los funcionarios que estaban a cargo de los acueductos rurales decidieron hacer política y abandonaron el mantenimiento de los acueductos.
Más tarde esto provocó casos de diarrea en la población porque el agua que consumía no pasaba por los análisis correspondientes.
Datos estadísticos que maneja el Ministerio de Salud, señalaron que sólo el 37% de la población comarcal tienen letrina, pero recientemente se construyeron 200 letrinas por parte del Cuerpo de Paz y la empresa Fortuna S.A. en las comunidades de Cerro Puerco, Quebrada Loro y Hato Chami.
Mientras que el Fondo de Inversión Social (FIS) proyecta la construcción de 59 letrinas en la comunidad de Sitio Lázaro.
Con el nuevo gobierno retomaron las construcciones de las letrinas, las capacitaciones y han puesto 800 pastillas de cloro en los acueductos rurales distribuidas por el Ministerio de Salud, cuyos funcionarios las facilitaron a 0.25 centésimos a las juntas administradoras para que hagan la autogestión y evitar las diarreas.
Raimundo Jiménez, director regional de la Comarca Ngöbe Buglé, explicó que están trabajando en las deficiencias que se presentan en la comarca y la calidad de agua, pero la sequía ha afectado grandemente a los acueductos.
En la comarca no hay pozos de agua potable, proyectan abrir pozos para abastecer las comunidades y así estas dificultades, porque los 603 acueductos son por gravedad.
Manifestó que en algunos lugares el sistema de toma de agua dio la funcionalidad esperada, pero otros no.
Recalcó que en el invierno hay buena cantidad de agua, pero en el verano se secan las tomas o disminuyen su cantidad.
Un 53% de los 130,000 habitantes que viven en la comarca tienen el servicio de agua potable en los acueductos rurales.
Hay indígenas que cortan los árboles que están cerca de la toma de agua y después cercan el acueducto para impedir que fluya el vital líquido a la comunidad.
Hay otros que hacen sus necesidades cerca de las tomas de agua o tiran animales muertos, provocando que el agua se contamine.
Un 53% de los 130 mil habitantes que viven en la comarca tienen el servicio de agua potable en los acueductos rurales, pero en el verano se secan las tomas o disminuyen su cantidad.
El Fondo de Inversión Social (FIS) proyecta la construcción de 59 letrinas en la comunidad de Sitio Lázaro, mientras que el Cuerpo de Paz y la empresa Fortuna S.A. construyeron otras 200 en la región.