Esta medida se tomó tras el análisis económico realizado por el especialista Alexis Soto, sobre puntos discutidos por las partes negociadoras, como cuatro verdades que Panamá debe tener claras antes de cerrar esta transacción con Estados Unidos, si quieren lograr un tratado limpio y sin perjuicios para el país y este sector de la economía nacional.
Soto explicó el concepto de "primero llegado, primero servido", que se define como una política global para disminuir en algunos países como Panamá, la capacidad del Estado de establecer políticas de desarrollo y políticas estratégicas. Es un punto que debe ser estudiado detenidamente, para no dejar esto en manos de grandes importadores en el cierre de negocios con empresas transnacionales.
Señaló que la posibilidad de que el gobierno panameño pueda determinar el momento en que llega un contingente o una importación, para que no afecte la producción nacional, es un derecho soberano más allá de cualquier retórica y esta es la forma en que realmente funciona la economía de un país para que entonces pueda distribuirse organizadamente.
Trasladar de la bolsa de productos agropecuarios simplemente a una ley de mercado de quien tenga la capacidad económica de compra, y el momento en que se pueda hacer esta transacción, es quitarle la facultad al Estado panameño de tomar este tipo de decisiones y esto debe ser defendido en la mesa de negociación.
En cuanto a las normas fito y zoosanitarias, Soto manifestó que son el mayor patrimonio animal y vegetal de cualquier país, indicando que actualmente Panamá está entre los países más saludables en el mundo y esta es una garantía que no debe ponerse en discusión dentro del tratado, porque además es la seguridad de los consumidores de adquirir alimentos saludables.
Dijo a los productores que estas normas sanitarias son la oportunidad para el agro exportador de tener mayor recurso de competitividad, adquiriendo un valor agregado que permite que cuando la etiqueta de un producto lleva el sello de Panamá, esto signifique algo en el proceso de comercialización, y aseguró que los negociadores deben tener cuidado con este aspecto de vital importancia y nunca aceptar variantes en este renglón.
El especialista habló también de los subsidios agrícolas indicando que en Estados Unidos esto representa una distorsión importante en el comercio, porque no hay una competencia equitativa, por lo cual Panamá desde 1998 cuando entró a la Organización Mundial del Comercio asumió una serie de obligaciones, entre las cuales están aceptar contingentes de importación, disminuir los aranceles, entre otras que introduce al país en un contexto multilateral.
Advirtió sobre una relación bilateral como lo es el TLC, que en muchos casos se sale del concepto multilateral donde todos los países deciden y se convierte en una relación de fuerza, donde se impone el más fuerte y Panamá debe mantenerse firme en los subsidios agrícolas con relación no sólo al derecho compensatorio, sino también a las medidas de salvaguarda que se impongan.
Esto hay que establecerlo claramente en el tratado, de modo tal que la producción nacional pueda contar con una defensa expedita en vez de importaciones subsidiadas de Estados Unidos.