Mercedes Vanegas, moradora afectada, manifestó que de manera repentina una avalancha de tierra destruyó dos cuartos de la residencia y sepultó las camas, los uniformes de los niños, utensilios del hogar y otras pertenencias de valor.
Solicitó apoyo a las autoridades, para remover los escombros de la vivienda y lograr recuperar algunas de sus pertenencias.
Alegó que ya no quiere seguir viviendo en este sector de la provincia, porque teme que un día la tierra los entierre a todos.
En tanto, funcionarios del Sistema Nacional de Protección Civil (SINAPROC), y del Ministerio de Vivienda (MIVI), realizaron las evaluaciones pertinentes y analizan la posibilidad de reubicar a los afectados.
Las personas que viven en áreas propensas a los deslizamientos de tierra y zonas de inundaciones deben evacuar el sitio cuando esté lloviendo muy fuerte.
Para prevenir que alguien muera ahogado, no se deben cruzar los ríos, ni mucho menos estar cerca.
Las viviendas deben construirse en terrenos seguros.