Ramírez no encuentra la "mágica" de su bate en el fase final


El jardinero dominicano Manny Ramírez, de los Dodgers de Los Ángeles, sigue inmerso en una actuación de altos y bajos que no le han permitido todavía ser el toletero "vibrante" y con "magia" en su bate como sucedía cuando pertenecía a los Medias Rojas de Boston


La última prueba del "querer" y no "poder" de Ramírez se dio en el primer partido de la Serie de Campeonato de la Liga Nacional, que su equipo de los Dodgers perdió por 8-6 frente a los Filis de Filadelfia.


Ramírez se reencontró con la inspiración y el acierto en el quinto episodio, pero de inmediato volvió a entrar en la falta de acierto y su equipo iba a sentir con la derrota.

 

El jardinero dominicano conectó un jonrón de dos carreras en el quinto episodio cuando el partido estaba en el momento de más alta tensión.


Además la acción de Ramírez no sólo puso a los Dodgers a solo una carrera de empatar la pizarra (5-4, favorable a los Filis), sino que levantó el ánimo de los miles de fanáticos del equipo angelino que vieron como anteriormente los actuales campeones de la Serie Mundial les habían anotado un racimo de rayitas.


Pero, como ha sido toda la temporada regular, Ramírez entro de nuevo en la inercia de los altibajos.

 

Ramírez observó durante unos momentos desde el plato el cuadrangular que había conectado y las sensaciones de júbilo y esperanza que provocó en el Dodger Stadium, donde los espectadores comenzaron a creer en la remontada.


Los aficionados californianos volvieron a tener la sensación del otoño pasado, cuando la estrella más nueva de Hollywood llevó a los Dodgers a la Serie de Campeonato con varios imparables y remontadas decisivas.


Sin embargo, en lo que va de competición de la fase final, Ramírez no ha podido disfrutar ni ofrecer momentos mágicos, salvo un par de bambinazos, que han sido como pinceladas espacias del genio, del artista con el bate.

 

De ahí, que en el séptimo episodio, Ramírez pegó un roletezo débil cuando había un corredor en posición de anotar y eso permitió que llegase el cubano estadounidense Raúl Ibáñez y en el octavo pegase jonrón de tres anotaciones.


Lo mismo sucedió en la parte baja de esa entrada, cuando Ramírez dejo en las almohadillas a dos corredores con otro rodado para que concluyera el episodio.


Ramírez, el máximo jonronero en la historia de la fase final, se puso con 29 cuadrangulares en los "playoffs", pero esa marca para los Dodgers no les sirvió.

 

El equipo angelino de la Liga Nacional necesitaba una mayor aportación de Ramírez y sobre todo un bate oportuno para no perder en su estadio al comienzo de la serie y dejar escapar la ventaja de campo.


No fue así y Ramírez tendrá que reflexionar para encontrar respuesta a esa perdida de "magia" que ya se dio desde el inicio de la nueva temporada regular.


Ramírez la comenzó de manera poco positiva, nada menos que con la notificación de una suspensión por 50 partidos por violar las políticas antidopaje por el consumo de substancias prohibidas que existen dentro del béisbol de las Grandes Ligas.


Más tarde, el toletero dominicano entró en varios baches con el bate, y el piloto de los Dodgers, Joe Torre, sugirió que el toletero estaba demasiado ansioso por jonronear, algo que rara vez ha sido considerado un defecto del bateador, criticado frecuentemente en Boston por parecer demasiado relajado.


En 104 encuentros de la temporada regular, bateó 19 cuadrangulares, incluido un grand slam contra los Rojos de Cincinnati, pero su impacto no ha sido tan espectacular como lo fue en su debut con los Dodgers y eso también lo echaron demasiado en falta los fanáticos del equipo.


Torre, en su línea de apoyo por completo a los jugadores, reiteró que todos los peloteros de los Dodgers salieron al campo a ganar el partido, pero se quedaron a la puertas porque el rival hizo "un poco" mejor las cosas y tuvieron la "magia" del bate del panameño Carlos Ruiz y el cubano estadounidense Raúl Ibáñez.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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