El secretario general de la OTAN, Anders Fogh Rasmussen, condenó hoy la forma "infame" en que las tropas de Siria atacan a la población, aunque precisó que la Alianza no intervendrá en el país puesto que no hay mandato de la ONU ni apoyo regional, condiciones que sí se cumplen con respecto a Libia.
Así lo expresó Rasmussen en una entrevista que emitió hoy Televisión Española, en la que afirmó además que la OTAN no tiene prevista ninguna operación por tierra en territorio libio.
Consultado sobre la posibilidad de un ataque terrestre de la OTAN a Libia, Rasmussen contestó que no hay prevista una acción de ese tipo, aunque sí afirmó que la OTAN está "lista para ayudar" una vez que Gadafi deje el poder, en un momento en el que, añadió, será la ONU la que deba llevar la iniciativa en el proceso de transición a la democracia.
A una pregunta acerca de por qué la OTAN sí interviene en Libia y no en Siria reiteró que las decisiones de la ONU son "la base" sobre las que opera la Alianza.
El secretario general de la OTAN expresó su condena a la violencia en Siria y su deseo de "ver que el régimen sirio se acomoda a las aspiraciones legitimas del pueblo".
Con respecto a Libia, Rasmussen recordó que la operación de la OTAN "progresa" después de dos meses y medio y destacó que en este lapso sus aviones han realizado unas 10.000 salidas y han "destruido o dañado" más de 2.000 instalaciones de "la maquinaria de guerra" de Gadafi.
Como resultado de esta campaña, la OTAN "ha protegido a la población civil y ha salvado innumerables vidas", dijo Rasmussen, quien expresó su convencimiento de que "la fuerte presión militar y política debe llevar al colapso" de Gadafi.
El secretario general de la OTAN respondió a una pregunta sobre la disposición anunciada por el hijo de Gadafi, Saif al Islam, de celebrar elecciones en Libia, y aseguró que "la oposición (al régimen) no está preparada para participar ni con Gadafi ni con su familia cercana" en el cambio iniciado en el país.
"Creo que la única forma de avanzar hacia una transición pacífica es que Gadafi y su régimen dejen el poder", agregó Rasmussen, al destacar que las fuerzas opositoras "han progresado y la gente del círculo de Gadafi empieza a abandonarle y cuenta con el apoyo de la comunidad internacional".
Por otra parte, Anders Fogh Rasmussen alabó la intención del Gobierno español de buscar en el Parlamento la aprobación para ampliar su contribución a la OTAN.
También dijo que la Alianza modernizará su estructura de manera que haya menos gasto de dinero y una mejor infraestructura burocrática, y que en ese marco España tendrá un nuevo mando "sólido" y relacionado con el centro de operaciones militares del futuro.
El secretario general de la OTAN y el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, defendieron la víspera en Madrid la necesidad de mantener la presión militar, política y económica sobre el régimen de Gadafi y apoyar al Consejo Nacional de Transición libio.
También analizaron la reforma de la estructura de mando de la Alianza, la situación en Afganistán y las relaciones de la OTAN con Rusia.