REACCIONES**Anticipábamos ayer en esta columna que el anteproyecto de Código Penal presentado por la Comisión Codificadora al jefe del Organo Ejecutivo, contiene retrocesos gravísimos en materia de libertad de expresión. Los gremios periodísticos así lo han entendido y han reaccionado con vehemencia ante tan burdo intento de interferir con una prensa libre y en democracia.
EJECUTIVO**Lo único que le cabe hacer en este caso al Presidente de la República, para salvar lo que se ha avanzado en su gestión, es modificar el exabrupto, y recomponer el mamotreto de los comisionados. Lejos de aumentar y endurecer las penas, lo que la sociedad estaba esperando era la adecuación a los estándares internacionales en esta materia, tal como lo han hecho El Salvador y México.
DECEPCION**Está visto que en la Comisión Codificadora se impuso el punto de vista egoísta de los abogados penalistas, por encima del de los humanistas. Aquellos habían anticipado que de ninguna manera eliminarían ningún tipo penal del Código, así la Comisión Interamericana de Derechos Humanos se parara de cabeza. Qué poca estatura han demostrado con esta actitud.