Uno de los trabajos menos gratificantes que existen en la actualidad es el que realizan los empleados de la Dirección Metropolitana de Aseo (DIMA), quienes se quejan del bajo salario que devengan y de la falta de implementos para realizar bien sus labores.
Los trabajadores de la DIMA llevan a cabo su faena diaria en las avenidas de la ciudad capital, La Chorrera, Colón y San Miguelito expondiéndose a muchas enfermedades, ya que no cuentan con uniformes ni guantes que los protejan de los gérmenes.
Para conocer un poco la labor de los recolectores de basura, brigadas y hormiguitas nos apersonamos a la entidad y entrevistamos a algunos de ellos o ellas.
TRABAJAMOS CON "MOCHITOS"
La señora Petita Ortega, quien tiene 59 años de edad y 16 de laborar para la DIMA nos contó que barren las calles de La Chorrera, donde trabaja, con "mochitos" de escobas y sin guantes.
Ortega, quien se levanta cada mañana a las 4:00 a.m., a hacerle el desayuno a sus hijos y una hora después sale a trabajar, manifestó que hace 16 años que labora en la entidad recolectora de basura y devenga desde ese entonces B/.225 mensuales.
Esa cantidad no nos alcanza para pagar luz, agua, teléfono, comida, ropa y mucho menos para mandar a nuestros hijos a la escuela, expresó.
La trabajadora dijo que nadie se acuerda de las brigadas de la DIMA, sólo cuando se efectúan actividades especiales y las sacan para que barran las calles cuando todo termina.
AUMENTAN RUTA
Nuestra segunda entrevistada, Aida Soto también labora en La Chorrera desde hace 16 años.
La señora se quejó de que el jefe de la DIMA en ese distrito, Jaime Rodríguez, les "alargó la ruta" que llevan a cabo diariamente y mientras que antes realizamos la limpieza entre dos ahora sólo lo efectúa una, indicó.
Soto dijo que además de limpiar La Chorrera y Arraiján deben hacerlo en Capira, Chame y San Carlos, donde son enviadas frecuentemente a giras y luego de terminar deben esperar varias horas (si acaban temprano) sin almorzar hasta que pasen a recogerlas.
La empleada de la DIMA señaló que el legislador Roberto Abrego donó un busito para que los trabajadores fueran trasladados a las áreas de trabajo y luego recogidos, pero el mismo es usado para otros menesteres. En cambio a nosotras nos trasladan en vehículos tipo pick up y la gente cuando nos ve nos gritan: "ahí vienen las vacas viejas".
Nos reunimos con el señor Rodríguez para que nos acortara la ruta de trabajo tomando en cuenta que ya no somos mujeres jóvenes con la misma capacidad que hace 15 años, pero nada ha hecho al respecto, expresó.
Sobre la falta de implementos para trabajar manifestó que cuando piden uniformes, botas y guantes les dicen que no hay dinero para comprarlos. Y las pocas veces que los reciben son aquellos que han sobrado de la capital.
Agregó que los recogedores que usan para recoger los desechos son tanques que sus compañeros de trabajo cortan, luego que ellas con los pocos recursos económicos que cuentan deben comprarlos. De no ser así tendríamos que recoger la basura con nuestras manos, dijo.
Los guantes se lo pedimos a los empleados de las cervecerías cuando los vemos pasar, añadió. Por falta de uniformes debemos usar nuestra propia ropa, ya que los suéteres que nos proporcionan están muy viejos, la última vez fue hace tres años, recordó.
Los trabajadores de las brigadas de La Chorrera podrían ser trasladados al sector metropolitano luego del 1 de septiembre, de no lograrse un acuerdo entre la DIMA y la nueva administración municipal que regirá con el nuevo gobierno. Sobre este tema los trabajadores de ese distrito mostraron su preocupación, ya que muchos de ellos viven en el sector Oeste y dicen que el traslado a la capital les generaría grandes costos de transporte que no pueden solventar con el "miserable sueldo que ganan".
NOS PROMETIERON ESTABILIDAD
El subsecretario de la Asociación de Empleados de la DIMA, Concepción Mosquera, señaló que los dirigentes de los trabajadores de la entidad recolectora de desechos se han reunido con los alcaldes electos de Panamá y San Miguelito, Juan Carlos Navarro y Rubén darío Campos, respectivamente, y ambos prometieron la estabilidad de los funcionarios de la DIMA cuando se municipalice el servicio de recolección.
Sobre los problemas que enfrentan al momento de recoger los desperdicios en las calles y barriadas, dijo que las personas no han tomado aún consciencia de que los mismos
SOMOS PEOR QUE LA BASURA
La empleada Dionisia Mosquera, quien se encadenó en la puerta principal de la DIMA como protesta por haber sido despedida y a quien se le murió una hija de 15 años a causa de un paro cardíaco, señaló que los jefes de los diferentes departamentos de la entidad no se preocupan por ninguno de ellos.
Al parecer "somos peores que la basura que recogemos", manifestó indignada, al tiempo que señalaba los buenos días que recibían de su jefa era: son unas sucias.
Mosquera expresó que fue despedida injustamente, ya que la botaron justo en el momento en que iba a visitar a su hija Katia, quien estaba recién operada del corazón.
La mujer que dijo ser madre de seis hijos narró que se levanta a las 3:00 a.m., todos los días y tiene que caminar buen trecho, ya que vive en El Valle de Urracá y a esa hora no hay "chivas" que me transporten.
Al llegar a la DIMA tengo que "aguantarme a mi mamá postiza", manifestó quien dice tener 15 años de laborar en la entidad recolectora de basura, donde muchos se olvidan de que los que trabajamos aquí somos seres humanos.
Mosquera indicó (el miércoles pasado) que no se pararía de la silla donde estaba encadenada hasta que se arreglara su situación, y agregó que le dolia no poder ver a su hija que estaba hospitalizada en el Santo Tomás.
Luego del arreglo al que llegaron los trabajadores y la directiva de la DIMA se logró el reintegro de Mosquera y Hugo Montenegro, quienes habían sido despedidos de la entidad. También se acordó trasladar a Rogelia MacKay, quien fue la funcionaria que despidió a Mosquera.
Sobre el caso de Dionisia el director de la DIMA, Ricardo Saval mostró a