La defensora del pueblo de Perú, Beatriz Merino, presentó hoy su renuncia a ese cargo, que ejercía desde 2005, y sin que hasta el momento el Congreso haya nombrado a su sucesor.
Merino hizo el anuncio en una rueda de prensa, en la que aseguró sentirse "muy honrada" por haber contribuido a defender "los derechos de los sectores más vulnerables de la sociedad" peruana.
La hasta hoy defensora explicó que, aunque su mandato finalizó oficialmente el pasado 15 de noviembre, decidió permanecer en el cargo hasta que el Congreso designara a su sucesor, algo que no ha ocurrido hasta el momento.
Según dijo, mientras se resuelve el tema, la Defensoría estará a cargo, de manera interina, de su primer adjunto, Eduardo Vega, a la espera de que el Congreso finalice el trámite que inició la semana pasada, pero que aún tardará varios meses.
Durante su gestión al frente de la Defensoría, Merino ha gozado del apoyo de fuerzas políticas y organizaciones civiles, convirtiendo a ese organismo en una de las instituciones públicas más valoradas por la ciudadanía en las encuestas de opinión.
"Ciertamente, en este esfuerzo no he estado sola. He recibido la constante colaboración de un brillante equipo de profesionales que, en su gran mayoría, cumple una línea de carrera en la institución, a la que han aportado lo mejor de sus energías", afirmó Merino.