Revolucionarios, cimarrones y demagogos

Qué fácil es ser un rey tuerto en una tierra llena de ciegos. Es muy sencillo describir cosas que nadie más puede comprobar. Decir, por ejemplo que el cielo es de un hermoso color verde crujiente y el mar es rosa ácido.


Mónica Miguel Franco / Antropóloga, Actriz y escritora
Qué fácil es ser un rey tuerto en una tierra llena de ciegos. Es muy sencillo describir cosas que nadie más puede comprobar. Decir, por ejemplo que el cielo es de un hermoso color verde crujiente y el mar es rosa ácido. Nadie va a llevarte la contraria, ¿verdad? Puedes describir, nombrar y definir sin cortapisas. Y los ciegos, ante la completa imposibilidad de contradecir tus delirios van a alabarte como a un gran iluminado. ¡Cuantos de esos iluminados hay en Panamá! Gente que no solo da su opinión (válidas todas y cada una, faltaría más), sino que hablan ex cátedra. Desde el púlpito de sus títulos, reales o imaginarios, engañan y se engañan emitiendo juicios y dictando sentencias que, los que los rodean, sin hacerlos pasar por el tamiz de otras opiniones, aceptan y asumen como propios, eternizando tonterías, y perpetuando la ignorancia, que como muy bien sabemos, es atrevida.

En los últimos disturbios provocados en el país por las reacciones de la Ley 72 podemos leer muchos niveles de responsabilidad distintos, pero uno de los más peligrosos, en mi humilde entender, es el de aquel que, sin explicar primero que lo que está diciendo es una simple opinión, se escuda en su imagen de sabio del reino para, exponer de forma irresponsable e históricamente insustentable conclusiones pseudocientíficas traídas de los pelos y apoyadas en teorías antropológicas superadas hace años en países con investigadores serios y gente que contrasta los datos de sus investigaciones. Cosas veredes, Sancho… como aquellos que plantearon en estos días la equivalencia entre las pandillas colonenses, el cimarronaje colonial y el contrabando, (como me dijo alguien hace unos días, Armando Fortune se debe estar revolviendo en su tumba).

Decir que la conducta criminal y la maleantería son formas de "resistencia" del oprimido frente al sistema, desconoce la distancia, precisamente sistémica entre un fenómeno y otro. Sea como fuere, en estos momentos y en un medio como el que lo expresa, reivindicar los pandilleros como guerreros cimarrones es torcer la historia de manera perversa. Además, afirmar que las pandillas son "una forma de emprendedurismo antisistema" y plantearlo "desde la perspectiva del capitalismo" no solo evidencia una postura condescendiente sino un manejo teórico y conceptual absurdo y hasta peligroso.

 
El que hoy en día alguien se atreva a trasladar la causalidad de los problemas sociales de nuestra democracia a la colonia y a la estructura política que los norteamericanos ejercían en la Zona es demagógico y evidencia, pensando amablemente, una ignorancia supina y/o pobre formación teórica. Y pensando mal, oportunismo para engañar a cierta parte de la población con fines no del todo claros. El negar que la sociedad panameña actual sea responsable o deba corregir algún problema, es una salida fácil al tema que nos ocupa, ya que los negros, para estos sabios, son y seguirán siendo "víctimas de su propia suerte". Es decir, los españoles fueron malos, los gringos fueron injustos y vosotros os fastidiáis. Los panameños actuales, los que vivimos en una República desde hace casi 200 años, no tenemos nada que ver con la suerte de los que sois más desfavorecidos y no podemos hacer nada para cambiar lo que es inmutable.

Tengo muy claro que habrá gritos de indignación y amagos de infarto al leer estas líneas, cada quien con sus propias reacciones, pero los que son consultados como supuestos expertos en temas que no dominan, deberían ser más cuidadosos al emitir opiniones. En primer lugar porque no sabes el alcance que éstas pueden llegar a tener. Y en segundo lugar porque ya no todo el mundo es analfabeto e ignorante.


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846613
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América