El estado brasileño de Río de Janeiro sufrió 3.514 muertes violentas en el primer semestre de este año, informó hoy la gobernación.
Estos datos muestran una mejoría en la ola de violencia constante que azota el área metropolitana de la segunda mayor ciudad del país, puesto que se registró un 14,39% de muertos menos que el mismo período del año pasado, según las cifras del Instituto de Seguridad Pública regional.
Entre enero y junio se contabilizaron 2.558 asesinatos en el estado de Río, con una reducción palpable de estas incidencias, que destaca frente a los 3.198 homicidios en el primer grado sufridos en el mismo período del año anterior.
Según ese balance, en el estado de Río se registraron 426 asesinatos por mes entre enero y junio, lo que da una media de 14,2 por día.
La lista de asesinatos no incluye los 103 fallecimientos ocurridos en robos o en peleas, ni los 339 cadáveres o restos humanos que fueron hallados por la Policía y que no constan en esa relación porque se desconocen las circunstancias de las muertes.
Además, la Policía lamentó la muerte de ocho agentes en actos de servicio en la guerra abierta que mantienen contra las bandas de narcotraficantes.
Precisamente en enfrentamientos con la Policía murieron 506 presuntos delincuentes, según el mismo balance.
Naciones Unidas y varias organizaciones no gubernamentales internacionales han criticado varias veces los excesos de violencia de la Policía de Río de Janeiro y el elevado número de muertes del que son responsables.
De forma paralela al enfrentamiento a tiros con los narcotraficantes, la gobernación de Río ha comenzado a aplicar desde 2008 una política de patrulla policial constante, apoyada con acciones sociales, en algunos barrios marginales de la capital regional.
El propio Gobierno regional ha atribuido a esta política la mejoría paulatina de los índices de violencia, que es una de las mayores preocupaciones de las autoridades de cara a la celebración en la ciudad del Mundial de fútbol de 2014 y los Juegos Olímpicos de 2016.
Las estadísticas se refieren a todo el territorio del estado de Río de Janeiro, donde viven unos 16 millones de habitantes, aunque la mayoría de crímenes se concentra en las regiones periféricas de la capital regional, que es la ciudad más turística y emblemática de Brasil.