El arzobispo salvadoreño Óscar Arnulfo Romero se convirtió hoy, en el 31 aniversario de su asesinato, en el "pastor de la verdad", al celebrarse en su honor y por primera vez el Día Internacional para el Derecho a la Verdad instituido por la ONU.
Romero fue un activo defensor de los pobres y del respeto por los derechos humanos, atreviéndose a decir lo que nadie más decía, y la declaración de la ONU significa que es visto como la voz de la verdad, coincidieron este jueves personalidades salvadoreñas.
El presidente de la fundación Monseñor Romero, Ricardo Urioste, aseguró a Efe que "nadie se atrevía a decir la verdad en aquellos tiempos y la única voz era la voz de monseñor Romero".
"Esto es lo que reconoce con toda razón las Naciones Unidas, dando un gran espaldarazo a la labor de monseñor Romero", explicó Urioste.
El propio presidente salvadoreño, Mauricio Funes, señaló a periodistas que la declaración del Día Internacional para el Derecho a la Verdad por parte de la ONU significa que Romero "es visto universalmente como el pastor de la verdad".
"Debe de generar regocijo y complacencia en los salvadoreños que nuestro guía espiritual haya motivado a las Naciones Unidas (...) que se haya designado este día como el Día de la Verdad", añadió.
Funes se sumó así a quienes recordaron el asesinato del jerarca católico, quien denunció las injusticias cometidas en los años que antecedieron a la guerra que padeció El Salvador entre 1980 y 1992.
La ONU, en un comunicado difundido este jueves en San Salvador, señaló que la intención del asesinato de Romero "era evidente: silenciar a un fervoroso opositor de la represión".
Las Naciones Unidas declararon en diciembre pasado el 24 de marzo como Día Internacional para el Derecho a la Verdad, en "reconocimiento" a la dedicación de Romero "al servicio de la humanidad, en el contexto de conflictos armados", a "sus llamamientos constantes al diálogo y su oposición a toda forma de violencia".
Este 31 aniversario volvió a reunir en una eucaristía a decenas de personas que llegaron a la capilla Divina Providencia -en el oeste de San Salvador-, la misma donde un francotirador disparó en el pecho al arzobispo mientras oficiaba una misa.
Desde allí partió una marcha que recorrió la ciudad hasta llegar a la Catedral de San Salvador, en el centro capitalino, en cuyo sótano está la cripta donde reposan los restos del jerarca católico, denominado por sus fieles como "San Romero de América", aunque la Iglesia Católica aún no lo ha elevado a los altares.
La cripta de Romero se llenó de flores, velas y los más diversos adornos de los feligreses.
"Hemos visto en monseñor Romero un testimonio grande de bondad, de caridad pastoral, cercano a todos, con sencillez, con alegría, con entregas generosas y desinteresadas", afirmó el actual arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar Alas, quien encabezó una eucaristía honorífica.
El arzobispo auxiliar de la ciudad, Gregorio Rosa Chávez, señaló por su parte que este aniversario coincidió con la visita el pasado martes, del presidente estadounidense, Barack Obama a la cripta de Romero, lo que junto a la declaración de la ONU, "le dan a monseñor Romero una dimensión global".
"En el Vaticano esto va a tener su impacto, van a darse cuenta que el mundo entero, como se dice, ya lo canonizó", sostuvo.
María Nolasco, ama de casa que caminó desde la capilla hacia catedral, dijo a Efe que, en su opinión, "fue un milagro de monseñor Romero el que se pudiese dar que la ONU eligiera este día y quedara instituido".
Una comisión de la verdad que investigó los crímenes ocurridos en el marco de la guerra civil salvadoreña (1980-1992) indicó que Romero fue asesinado por orden de Roberto d'Aubuisson, fundador del partido Alianza Republicana Nacionalista (ARENA, derecha), que gobernó este país entre 1989 y junio de 2009.