La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, fue condecorada hoy con la insignia de "Gran Maestra de la Orden del Mérito de Defensa", una distinción reservada para aquellas personas que han "prestado servicios relevantes a las Fuerzas Armadas".
Rousseff, quien entre 1970 y 1972 estuvo presa y fue torturada por su militancia contra la dictadura que gobernaba en la época, destacó al recibir la condecoración "la evolución democrática de la sociedad brasileña" y el "alto grado de madurez institucional de las Fuerzas Armadas" de un país que, afirmó, "corrigió sus caminos".
La distinción es entregada tradicionalmente a todos los jefes de Estado de Brasil y Dilma Rousseff la recibió de manos del ministro de Defensa, Nelson Jobim, en un acto que congregó en el Palacio presidencial de Planalto a las más altas autoridades militares del país, así como a numerosos ministros y parlamentarios.
En su discurso, Rousseff también destacó su "orgullo" por ser "la primera mujer" que recibe la "mas alta condecoración del Ejército" y dijo estar convencida de la importancia de las Fuerzas Armadas en la "construcción de un país plenamente desarrollado" y de su papel en la "consolidación de un estado democrático de derecho".
La presidenta reiteró su compromiso de fortalecer el combate a la pobreza y señaló que en un país como Brasil, "todavía desigual" en lo social, sería "tentador" pensar que "la modernización de las Fuerzas Armadas es un esfuerzo ocioso o perjudicial".
Sin embargo, y pese a recortes presupuestarios que afectaron este año a varios ministerios, entre ellos Defensa, afirmó que las Fuerzas Armadas "no serán consideradas como un elemento menor de la agenda nacional" y garantizó que los planes de modernización se mantienen, pese a los problemas fiscales del Gobierno.