La presidenta electa de Brasil, Dilma Rousseff, se sometió hoy a varios exámenes médicos en un hospital de Sao Paulo para evaluar su estado de salud un año después de haber sido tratada de un cáncer linfático.
El cardiólogo Roberto Kalil, del Hospital Sirio Libanés de la capital paulista, aseguró que Rousseff se encuentra bien y que las pruebas fueron de carácter rutinario, según los medios brasileños.
De acuerdo con esta versión, Rousseff, quien permaneció unas dos horas en el centro médico, fue sometida a un análisis de sangre, test de resistencia, radiografías y tomografías, además de pruebas específicas para evaluar su estado tras el cáncer linfático que superó el año pasado.
La presidenta electa aprovechó su desplazamiento al hospital para visitar al vicepresidente brasileño, José Alencar, quien volvió a ser ingresado ayer después de haber sido dado de alta el jueves tras 24 días de internamiento.
Alencar, un próspero empresario de 79 años que sufre un cáncer abdominal desde hace 10 años, fue sometido a una transfusión de sangre después de que los médicos detectaran un debilitamiento en su estado apenas un día después de haber recibo el alta médica.
En los últimos años, las sesiones de quimioterapia y las hospitalizaciones han formado parte de la rutina de Alencar, que ha pasado por el quirófano en 15 oportunidades para extirparse tumores producidos por el cáncer intestinal.
Ex senador y propietario del grupo textil Coteminas, fue elegido vicepresidente en 2002 como compañero de fórmula de Luiz Inácio Lula da Silva y reelegido cuatro años más tarde.