La agencia de calificación de riesgo Standard & Poor's (S&P) ratificó hoy la valoración que confiere a la deuda de Guatemala, gracias a su precavida política fiscal y su bajo nivel de deuda.
Así, S&P confirmó la calificación de "BB" para la deuda en moneda extranjera a largo plazo del país, lo que significa que la mantiene en la categoría de inversión de riesgo o especulativa, pero en el rango más cercano a las inversiones estables.
Así mismo, mantuvo su calificación de "B" a la deuda a corto plazo, lo que pone de manifiesto su elevado nivel especulativo.
En ambos casos, S&P apuntó que su perspectiva para estas calificaciones es "estable", ya que por una parte reconoce "los riesgos asociados a una Administración debilitada políticamente en medio de una reducida actividad económica y de altas necesidades de gasto" y por otro "los beneficios de sus reducidos niveles de deuda".
"Las calificaciones se apoyan en el sólido historial de Guatemala de políticas fiscales prudentes que sostienen sus bajos niveles de deuda en relación con sus (países) semejantes", explicó el analista de S&P Roberto Sifón Arévalo a través de un comunicado.
En cualquier caso, añadió que en 2009 la agencia de calificación espera que el déficit público del país aumente a cerca del 3,5% del Producto Interior Bruto (PIB), debido al impacto de la crisis financiera internacional, especialmente en lo relativo a las remesas que envían los trabajadores guatemaltecos desde Estados Unidos.
La agencia también prevé que el crecimiento económico se ralentice hasta cerca del 0,5% en 2009, frente al 4% de 2008, lo que, pese a suponer un importante descenso, situaría a Guatemala entre los pocos países de América Latina donde la economía registrará una variación positiva durante este año.
A ello hay que sumar que la deuda pública neta se situará este año en torno al 12,4% del PIB, según S&P, de forma que Guatemala sigue muy por debajo de la media de los países calificados también con "BB", donde el peso de la deuda ronda el 31%.
Además, el flujo de remesas de trabajadores en el exterior caerá este año cerca de un 10% respecto a 2008, pero aún así seguirá suponiendo en torno al 12,2% del PIB, de acuerdo con los cálculos de la agencia de calificación.
"Estos fondos son uno de los principales motores del crecimiento económico" de Guatemala, recordó S&P, que considera que a medida que se recupere la economía estadounidense el flujo de remesas crecerá ligeramente durante el año que viene.
Ese factor, junto a los proyectos de infraestructuras planeados por el Gobierno, reforzará la actividad económica en 2010 y elevará la tasa de crecimiento hasta el 1,5%, según las previsiones de la agencia con sede en Nueva York.
Por el contrario, S&P cree que la estrecha base impositiva y su creciente déficit por cuenta corriente "siguen limitando la flexibilidad fiscal de Guatemala y su solvencia a medio plazo".
En su comunicado, la agencia recuerda que "la Administración del presidente Álvaro Colom, que se ha debilitado a raíz de una serie de escándalos políticos, no ha sido capaz de que el Congreso apoye su propuesta de reforma fiscal".
"Creemos que las posibilidades de que la reforma se apruebe en 2010 también son bajas dada la proximidad de las elecciones presidenciales de 2011", explicó la agencia para justificar su opinión de que los desequilibrios fiscales se mantendrán a medio plazo.