El Frente Sandinista de Liberación Nacional, del gobernante nicaragüense, Daniel Ortega, desestimó hoy la decisión de un comité del Congreso de EE.UU. de eliminar parte de la ayuda exterior a Nicaragua y otros países latinoamericanos que "no apoyan los ideales de la libertad", según su proponente.
El secretario de relaciones internacionales del FSLN, Jacinto Suárez, dijo este jueves al canal 63 de la televisión local que esa decisión parlamentaria "es una resolución política" que forma "parte de las contradicciones entre republicanos y demócratas", inmersos ahora en una "guerra electoral".
El Comité de Relaciones Exteriores de la Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó el miércoles una enmienda que, para efectos prácticos, elimina parte de la ayuda exterior a los Gobiernos de Argentina, Venezuela, Nicaragua, Ecuador y Bolivia, aunque oficialmente no se precisó ninguna cifra.
Con 23 votos a favor y 16 en contra, los legisladores aprobaron la enmienda, presentada por el legislador republicano de Florida Connie Mack como una forma de castigo a ciertas naciones de América Latina que, a su juicio, "interfieren" o "ponen resistencia" a los procesos democráticos, según explicó.
Suárez resaltó que lo aprobado por el Comité parlamentario aún debe ser ratificado en el pleno de la Cámara baja y posteriormente en el Senado, de mayoría demócrata, que podría rechazarla.
Además, aseveró que, en caso de concretarse la suspensión de la ayuda estadounidense, las consecuencias serían para los organismos no gubernamentales nicaragüenses, que son los receptores de esa ayuda, y no para el Gobierno de Ortega.
Una asesora del Comité parlamentario estadounidense dijo el miércoles que la enmienda de Mack no corta absolutamente "todos los fondos" y continúa la asistencia considerada "no gubernamental" en los países afectados, sin más precisiones.
En junio de 2009, Washington canceló parte de la ayuda que otorga a Nicaragua a través del programa Cuenta Reto del Milenio, por considerar que los comicios municipales de noviembre de 2008, en los que el sandinismo triunfó, fueron "profundamente irregulares", según la legación diplomática en Managua.
Suárez, que es diputado ante el Parlamento Centroamericano (Parlacen), acusó a una "mafia cubanoamericana de estar dirigiendo los ataques" contra Nicaragua "para complicar" la relaciones entre Washington y Managua.
Puso como ejemplo de ello el que aún no se haya confirmado a Jonathan Farrar como próximo embajador de Estados Unidos en Managua, en sustitución del saliente Robert Callahan.
Durante una audiencia en junio pasado del Comité de Relaciones Exteriores, los senadores de origen cubano Bob Menéndez (demócrata) y Marc Rubio (republicano), rechazaron la ratificación de Farrar como próximo embajador en Managua.
Ambos criticaron las "maquinaciones electorales" de Ortega de cara a los próximos comicios de noviembre, y pidieron que EE.UU. envíe a Managua a una persona "firme" que proteja a la sociedad civil en este país.
En los comicios de noviembre Ortega buscará la reelección consecutiva después de que magistrados sandinistas de la Corte Suprema de Justicia declararan inaplicable la norma constitucional que lo prohíbe.