Se agudiza la polarización a causa de Honduras, tras la Cumbre de Estoril


La polarización de los países latinoamericanos a causa de la situación en Honduras quedó hoy de nuevo plasmada en declaraciones y pronunciamientos y además marcó el resultado de la Cumbre Iberoamericana en Estoril (Portugal).


Los esfuerzos para que de Estoril surgiera una declaración conjunta sobre Honduras no cuajaron y en su defecto la Presidencia portuguesa emitió hoy una declaración en la que se condena el golpe del 28 de junio pasado y se apoya la restitución del depuesto presidente hondureño Manuel Zelaya, pero no se aborda el espinoso asunto de si las elecciones del pasado domingo son legítimas o no.


Colombia, Costa Rica, Panamá y Perú, además de Estados Unidos, defienden la legitimidad de los comicios, en los que el conservador Porfirio Lobo se alzó con la victoria, mientras que Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Paraguay, Uruguay y Venezuela los consideran ilegítimos.


El propio Zelaya había pedido a los mandatarios de América que no reconocieran las elecciones para que no quedase "impune" el golpe de Estado, en una carta de la que informó hoy en Tegucigalpa uno de sus colaboradores, Rasel Tomé.


En la misiva, fechada y enviada el 30 de noviembre, según Tomé, Zelaya agradece el "invalorable apoyo y respaldo manifestado" por los gobernantes que mayoritariamente desconocen los comicios.


"Legitimar los golpes de Estado por medio de procesos electorales espurios divide y no contribuye a la unidad de las naciones de América", señala el presidente depuesto.

 

Las críticas a las elecciones, y ahora también a los Gobiernos que las han apoyado, arreciaron hoy de parte de los países que no han avalado lo que Zelaya califica en su carta de "timo".


El mandatario de Bolivia, Evo Morales, dijo hoy que el pasado fin de semana no hubo comicios en Honduras, sino la continuación de "una dictadura dirigida por el imperio".


En un encuentro con corresponsales en La Paz, Morales lamentó que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no actuara para "garantizar la democracia" en Honduras y, por tanto, "todavía" existan "dictaduras frente al levantamiento de los pueblos".

 

"Estaba en las manos de Obama el garantizar la democracia en Honduras", subrayó.


Asimismo, Morales alertó a los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA) de la "amenaza directa" que supone lo sucedido en Honduras para quienes pretenden sumarse a esta unión, en alusión al hecho de que Zelaya incorporó a Honduras al grupo.


El Gobierno de Venezuela, por su parte, "condenó" al "pequeño" grupo de países que han reconocido las elecciones hondureñas, especialmente a Estados Unidos, y afirmó que su conducta constituye un "atentado grave contra la democracia" y "una ruptura de la práctica de convivencia en el marco del pluralismo".

 

Venezuela "continuará, junto al pueblo hondureño y a los Gobiernos decentes de la región y del mundo, desarrollando todas las acciones que conduzcan al aislamiento de la dictadura en Honduras y al restablecimiento de la democracia plena y verdadera", dice un comunicado de la Cancillería de Venezuela.


"Particularmente vergonzosa es la posición del Gobierno de los Estados Unidos, artífice principal del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 en Honduras", señala el texto.


Sin embargo, fue en Estoril, sede de la XIX Cumbre Iberoamericana, donde más se sintió la división entre partidarios y contrarios de reconocer los comicios.


La canciller del gobierno depuesto de Honduras, Patricia Rodas, denunció que una "minoría de países", "en alianza con Washington, de quien tienen una profunda dependencia", impidió consensuar una declaración sobre la crisis en su país.


En la misma rueda de prensa se leyó un comunicado de los países de la ALBA, en el que declaran que no reconocen las elecciones "ilegales e ilegítimas" del domingo en Honduras.


Además, el ex canciller nicaragüense Miguel D'Escoto, quien encabezó la representación de Nicaragua en la cumbre, arremetió contra el presidente de Costa Rica, Óscar Arias, al que acusó de "obstaculizar la paz" y de servir de "instrumento del imperialismo".


Arias, que fue mediador del conflicto en Honduras, dijo en Estoril que iba a intentar convencer en la Cumbre Iberoamericana de la conveniencia de "reconocer al nuevo Gobierno" hondureño.


Pese a lo dicho por D'Escoto, en Managua el vicepresidente de Nicaragua, Jaime Morales Carazo, consideró hoy que el gobernante sandinista, Daniel Ortega, reconocerá, a mediano plazo, el triunfo obtenido por Lobo.


"Creo que a mediano plazo se va a imponer la realidad", señaló el liberal Morales Carazo, según el portal de Internet de la Vicepresidencia.


El vicepresidente, que llegó a ese cargo como aliado de los sandinistas, recordó que Honduras es vecino de Nicaragua, uno de los principales socios comerciales y el lugar por donde sale "buena parte" de las exportaciones nicaragüenses.


El jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, confió hoy en que Lobo y Zelaya faciliten un nuevo acuerdo nacional en Honduras que fije plazos y procedimientos para restaurar el orden democrático.


Sin ese acuerdo, advirtió, España no podrá reconocer un nuevo presidente de Honduras.


"No, no, no y perentoriamente no", respondió hoy el jefe de Estado brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, ante informaciones que apuntan a un posible cambio de la postura de su país de no reconocer las elecciones hondureñas ni a su ganador.


En declaraciones a Efe, el ministro ecuatoriano de Relaciones Exteriores, Fander Falconí, advirtió de que se abrirá "una caja de pandora" si no se mantiene el rechazo a legitimar los comicios.


Por su parte, el subsecretario de Asuntos Multilaterales de México, Juan Manuel Gómez Robledo, dijo que México está "observando y analizando" lo sucedido en la jornada electoral de Honduras y no se pronunciará "por el momento".


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101 años de Panamá América

 
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