Secuestro**Si bien es lamentable que unidades policiales hayan estado involucradas en el reciente secuestro de una ciudadana de origen asiático, es positivo que la propia institución haya liberado a la afectada y capturado a los responsables. No deja de asustar el hecho de que no se pueda confiar en esos que la Constitución y la Ley manda a cuidar vida, honra y bienes de los asociados. Ahora es el turno de los fiscales y jueces para que retorne la confianza.
Medios**Pocos lo saben, pero desde un inicio la mayoría de los medios de comunicación estábamos al tanto de lo que ocurría. No obstante, responsablemente todos ponderamos los valores en juego: la vida de la joven, para cuya liberación sabíamos que se lanzaría un operativo, y el derecho a informar. Sabíamos que el país tenía el derecho a saber lo que ocurre con uno de sus conciudadanos, pero era más importante la seguridad de la joven.
Responsabilidad**Sin declinar nuestro derecho, decidimos, cada medio por su cuenta, postergar la divulgación de los hechos, manteniéndonos en continuo contacto con la familia de la víctima y con las autoridades. Superada la delicada situación, nos toca
exigir que se reprima con mayor rigor ese despreciable delito, y que en la institución policial se tomen los correctivos para sacar de una vez por todas a las manzanas podridas.