Seguridad vs. costos


No importa cuánto cuesta una vivienda, como tampoco el estatus social de quienes la ocuparán. Lo realmente importante es cuán segura es porque ello constituye la salvaguarda de la familia que la adquiera.
El ingeniero Joaquín Carrasquilla, miembro de la Junta Técnica de Ingeniería, aseguró a este medio que al hablar de seguridad en las viviendas no debe hacerse distinciones entre una vivienda de "interés social" y otra que no lo es.
Ello es así porque todas las viviendas responden a un interés social de quien la compra. De lo que se trata es de que hay residencias para personas de escasos recursos, de recursos medios y de alto poder adquisitivo. Todas, sin distingo, deben cumplir con las normas mínimas de seguridad porque se trata de salvaguardar vidas humanas.
El término de "interés social", a su juicio lesiona el derecho que tiene cada cual a una vivienda digna y segura.
Todas ellas deben estar diseñadas para resistir, en la medida de lo posible, un sismo, un huracán o cualquier evento natural que pueda poner en peligro la vida de sus ocupantes.
Si bien es cierto que el costo de las viviendas varía según la condición económica del dueño, no es menos cierto que es peligroso que por abaratar costos, se juegue con la vida de muchos seres humanos que compran sus casas en aras de mejorar su condición de vida y la de su familia.
El ingeniero Carrasquilla fue enfático al declarar que hay compañías constructoras que utilizan métodos de construcción que no están acordes con lo establecido en el Reglamento Estructural de Panamá (REP) aprobado en 1994.
Eso no quiere decir que las casas estén realmente mal construidas o que sean totalmente inseguras. Lo que ocurre es que se usan métodos no tradicionales de construcción que debieron haber pasado por el tamiz que dicta el REP en su artículo 6.6, sobre los métodos alternativos de construcción.
En este artículo se especifica que se pueden usar métodos distintos a los contenidos en el REP, con la condición de que se demuestre que esos métodos pueden aguantar un sismo fuerte, vientos huracanados y otros eventos naturales.
Estos métodos deben ser presentados ante la Junta Técnica de Ingeniería y Arquitectura y los experimentos son realizados en la Universidad Tecnológica de Panamá que cuenta con los laboratorios para tal fin.
Si este paso lo cumplen las compañías constructoras no hay ningún inconveniente en que se continúen utilizando.
El ingeniero Carrasquilla informó a


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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