Seguros del Estado: &#191un pastel que pocos saborean?


Los seguros del Estado son un gran pastel que pocos pueden saborear y unos cuantos se reparten, según denunciaron corredores entrevistados para este trabajo periodístico.
Cifras oficiales de la Contraloría General de la República revelan que el pastel de las pólizas de los seguros del Estado es millonario.
El pastel es un enorme dulce millonario compuesto por 57 pólizas de diferentes instituciones del Estado, cuyos pagos de comisiones van a parar a diferentes empresas corredoras de seguros.
Las cifras oficiales así lo confirman. Los pagos que efectúa el Gobierno Central en materia de comisiones por manejo de pólizas de seguros han aumentado en varios millones en los últimos cinco años.
En 1994, los gastos en este renglón ascendieron a B/.3.9 millones; B/.3.7 millones en 1995; en 1996, B/.3.8 millones; en 1997, B/.4.8 millones y para 1998 se gastaron B/.5.3 millones en materia de seguros.
Estas cifras oficiales, emanadas de la Contraloría General de la República, incluyen también los gastos que efectúa el Gobierno en concepto de pagos aduaneros, entre otros.
Desde la época de la dictadura militar, la repartición del "pastel" de los seguros siempre ha sido saboreado por unos pocos ya que a la distribución del mismo sólo se invita a los "amiguitos", "familiares" y "allegados políticos" más cercanos del gobierno de turno, confirmaron fuentes consultadas.
Antes de 1968, los seguros del Estado no eran vistos como un buen negocio y no existía una política gubernamental con respecto al tema de asegurar los bienes del Estado.
Pero luego del golpe de Estado, cuando se inician millonarias inversiones en el país como ingenios, hidroeléctricas y otras, los militares se apoderaron del negocio y hasta llegaron a tener su propio testaferro.
Durante la dictadura militar, el Estado contrataba sus seguros directamente sin necesidad de licitación, ya que así lo autorizaba el Código Fiscal vigente en ese entonces ( artículo 68 , numeral 3).
Los militares desde la cúpula repartían, entre sus familiares y cercanos allegados, todos los seguros del Estado y de todas sus entidades como Air Panama, ingenios, IRHE, INTEL, Caja de Ahorros, Policía Nacional, etc.
Era un sistema de contratación que se prestaba para todo tipo de abusos, expresó a este medio el ex contralor, Rubén Darío Carles, quien tuvo la tarea de poner "orden en casa" luego de la invasión de 1989.
Carles dijo que los seguros del Estado eran un enorme negociado que estaba acaparado por los familiares y amigos de los militares.
"Hasta la piscina patria estaba asegurada con póliza contra incendio", comentó otra fuente.
SUPER SEGUROS DE WITGREEN
Personas como Alberto Boyd, "Curro" Ortega y José Agustín "Chacho" Arango (actuando a través de personas jurídicas con sus propias razones sociales) fueron los que manejaron los seguros del Estado durante la dictadura, según informó otra fuente ligada a los seguros.
La fuente reveló que la repartición era tan familiar que el ex general ¨ Rubén Darío Paredes, tenía en el negocio de los seguros a los amigos de sus hijos.
Otro que saboreó solo el pastel de los seguros del Estado en la época de los militares fue Carlos Wittgreen, un íntimo colaborador del ex general Manuel Antonio Noriega, quien fuera el dueño de la empresa Super Seguros, S.A., "que tenía todos los privilegios para acapar los seguros".
Wittgreen aumentó las tarifas de las comisiones que paga el Estado por el manejo de los seguros con tal de llevarse la porción más jugosa.
Cuando Nicolás Ardito Barletta gobernó el país buscó que el grupo de corredores y aseguradores se ampliara, pero esto duró poco, ya que fue removido por los militares.
Según una fuente ligada a los seguros, el corredor allegado en aquel tiempo fue Ezequiel Valdés, de Seguros Delta.
ENDARA DESIGNO DE ACUERDO A LA PRACTICA
Al llegar Endara al poder, en diciembre de 1989, se toma la decisión de nombrar directamente a las firmas de corredores de seguros del Estado, basado en las prácticas de contratación existentes, toda vez que en nuestra legislación no existía reglamento para tal designación.
Para contratar un firma de corredores de seguros, se ponía en práctica el mismo método que se sigue en la empresa privada, sobre la base de criterios propios del contratante, como lo son, experiencia, relación personal, confianza, capacidad del corredor o por tener la mejor estructura operativa.
Por otra parte, como los corredores de seguros no son los que les dan el precio a las pólizas, éstas no se podían evaluar por precio, sino por los parámetros antes mencionados y que luego fueron aplicados para evaluar a los corredores en la reglamentación que se puso en práctica.
En este caso, durante el primer año de gobierno, lo que se buscaba en parte era llamar a gente de confianza para que se hiciera cargo de los seguros del Estado. Tal vez a Arias Calderón le preocupaba dejar las pólizas del estado que debían continuar su curso, en manos del compadre de noriega, Carlos Weetgreen, dijo otra fuente ligada al sector.
De 1990 a 1991, un total de ocho empresas de corredores de seguros mantuvieron la hegemonía del manejo de los seguros durante ese año, entre las que se mencionan la de Raúl Díaz, Ezequiel Valdés, Jorge Arias y la de Frank Morrice, entre otras.
El segundo vicepresidente y ministro de Planificación y Política Económica, Guillermo Ford (corredor de seguros de profesión) e integrantes del Partido Demócrata Cristiano (PDC), nombraron a los corredores para que se encargaran de los seguros de entidades como el INTEL y la Policía Nacional, reveló la fuente.
Mencionó que como el entonces ministro Ford no podía manejar los seguros a través de su empresa se los adjudicó a la aseguradora Ford, Sosa y Morrice.
El ex segundo vicepresidente y ex ministro de Planificación señaló a


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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