El líder del sindicato que representa a los trabajadores responsables de la reforma del Maracaná descartó hoy que la huelga iniciada el miércoles por los mismos atrase las obras y amenace el uso del estadio de Río de Janeiro en la Copa Confederaciones de 2013 o en el Mundial de 2014.
Según el presidente del Sindicato de los Trabajadores en la Industria de la Construcción Pesada de Río de Janeiro, Nilson Duarte, además de tener un cronograma de obras en día y bastante flexible, los responsables de la reforma están interesados en una rápida solución de la huelga.
Los cerca de 2.000 trabajadores encargados de las obras paralizaron sus actividades el miércoles tras un accidente en que quedó herido uno de los empleados y aseguran que apenas retomarán sus actividades cuando el consorcio a cargo de la reforma atienda sus reivindicaciones.
Los huelguistas exigen que la empresa contratista les conceda un seguro de salud, que eleve la ayuda que reciben para la alimentación y que reajuste el salario de algunos empleados que reciben menos que la mayoría.
Duarte dijo que el sindicato tuvo una primera reunión este jueves con los directores del Consorcio Maracaná Río 2014, responsable de la obra, y que espera una respuesta definitiva a las reivindicaciones antes de la asamblea ya programada para el viernes y en la que los trabajadores decidirán si mantienen o suspenden la huelga.
"La reunión no terminó como nos gustaría. Lo único que conseguimos fue el seguro salud para todos los trabajadores a partir del 1 de septiembre. Pero aún esperamos la respuesta del Consorcio al resto de las reivindicaciones", agregó el líder sindical.
"Aunque creo que ese movimiento no se extenderá por mucho tiempo. Es obvio que ellos tienen interés en solucionar esos problemas rápido para no tener atrasos en el plazo legal de entrega de las obras", aseguró Duarte.
La empresa responsable por la reforma tiene previsto entregar las obras, que tendrán un costo de 956,8 millones de reales (unos 598 millones de dólares), a finales de 2012 para que el Maracaná esté listo al menos seis meses antes de la Copa Confederaciones, que se disputará en junio de 2013.
El Maracaná, palco de la final del Mundial de 1950 y que llegó a ser el mayor estadio del mundo, es considerado como el favorito para albergar la final del Mundial de Brasil de 2014.
El estadio remodelado tendrá 110 palcos, once nuevos elevadores, 3.860 altavoces, 314 cámaras de seguridad, 360 monitores de televisión, cuatro pantallas gigantes y aire acondicionado en una zona de 36.000 metros cuadrados.