La Central de Trabajadores de Argentina (CTA), partidos políticos de izquierda y organizaciones de derechos humanos protestaron hoy ante el Parlamento argentino contra la nueva ley antiterrorista.
Los manifestantes, que marcharon por el centro de Buenos Aires hasta concentrarse ante la sede del Congreso, reclamaron que la presidenta argentina, Cristina Fernández, derogue la polémica norma, aprobada por el Parlamento en diciembre pasado.
"Pedimos la derogación de esa ley que no es más que la profundización de la criminalización de la protesta social. Vamos a estar en la calle las veces que sea necesario para que la ley sea derogada", advirtió Ricardo Peidro, secretario adjunto de la CTA.
La aprobación de la ley antiterrorista fue impulsada por el Ejecutivo argentino por recomendación del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).
Los críticos de la norma alegan que la ley deja abierta la posibilidad de que las huelgas y las protestas sociales puedan ser calificadas como actos de sabotaje con fines políticos y, por tanto, como actos terroristas.
El rechazo a la nueva norma coincide con un aumento de las protestas sociales en Argentina, en particular las de carácter sindical y aquellas protagonizadas por pobladores que rechazan la minería a cielo abierto y cuyos bloqueos han sido desalojados por la policía por orden de la Justicia.
"Tenemos una profunda preocupación por la represión que se está llevando a cabo hoy en todo el país", señaló Ricardo Peidro.
Por su parte, Christian Castillo, dirigente del Partido de los Trabajadores Socialistas, consideró que la nueva norma "fortalece la persecución contra las luchas de los trabajadores y el pueblo".