Todavía resuenan en la opinión pública las palabras mesiánicas del entonces candidato presidencial (ahora mandatario) Juan Carlos Varela, cuando prometió cobertura total de agua y eliminación nacional de letrinas, algo que ahora sus propios funcionarios ponen en tela de duda.
"Yo tengo un plan -decía un confiado Varela- de sanidad básica para todos los panameños. Se llama 100/0: 100 por ciento agua potable, cero letrinas".

Cruda realidad
Pero recientemente, la directora del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), Julia Guardia, dio un golpe de realidad al admitir que en el terreno la situación es otra.

"El 100/0 es una meta a la que estamos abocados a llegar, pero no es una meta fácil. Estamos trabajando todos los días para llegar a esta meta, pero se necesita mucha inversión", reconoció la funcionaria.
El principal desafío que enfrenta el gobierno de Varela para cumplir una de sus promesas insignia, lo constituye el alcance nacional de la ambiciosa iniciativa.

Este es solo uno de los aspectos que puede condenar al fracaso el proyecto Sanidad Básica 100/0, si se toma en cuenta que debe llegar también a las comarcas indígenas y áreas más apartadas del país, donde la mayoría de la población vive dispersa.
Manuel Soriano, director del Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible (Conades), también reconoce que el factor tiempo juega en contra.
"No lo podemos resolver en un solo año. Hay gente con la expectativa de que vayamos a su corregimiento a construir estas unidades sanitarias... en todas las provincias tenemos ya entre 15 y 20 proyectos licitados", mencionó Soriano.
Pero, además del tiempo, la cobertura nacional es otro aspecto que provoca que el proyecto no se cumpla cabalmente, si se toma en cuenta que -según lo prometido- debe llegar a las comarcas indígenas y a las áreas rurales más apartadas del país.
En estas zonas los habitantes no están precisamente cerca unos de otros y allí existe un obstáculo.
En este sentido, el director de Conades también reconoce que construir un sistema de alcantarillado y acueductos en esos lugares será imposible, debido a que muchas de esas comunidades están disgregadas.
A este paso, se estima que entre 2017 y 2018 las primeras áreas indígenas que estarían accediendo a Sanidad Básica serán Soloy, Buenos Aires y Tobobé, en la comarca Ngäbe-Buglé.
A nivel nacional el presupuesto asignado para la construcción de unidades sanitarias es de $158 millones. Y de los 150 corregimientos censados, ya van 115 licitados.
No sustentable
"El plan es bueno, pero el Gobierno ha puesto la carreta delante de los bueyes", menciona en tono metafórico el politólogo Fernando Cebamanos.
Explica que en muchos lugares se le da prioridad al hecho tangible de instalar las letrinas "y tomar las fotos", en lugar de prestar atención primero a los acueductos que hay, además de revisar aspectos relacionados con la distribución de agua.
Un orden de acciones que se desprende de las propias palabras de Manuel Soriano: "Tenemos la misión por parte del señor presidente de eliminar las letrinas a nivel nacional, pero ir también corrigiendo los problemas de dotación de agua en estas comunidades".
Así reacciona Cebamanos: "Lo lógico era que primero se ocuparan de los problemas de agua, pero parece que hay más interés de seguir haciendo política".
Por su parte, el economista Juan Jované recordó que la salud es integral, pero que en el planteamiento de Varela no está eso presente.
"Su objetivo es hacer letrinas sin importar si primero hay agua potable", señaló el economista.
Argumentó que por eso el proyecto 100/0 es un plan con un postulado errado desde su génesis, que avanza lento, pero que al final tampoco va a resolver realmente el problema.
Jované lo catalogó como una promesa "demagógica mezclada con ignorancia".
Para el exdirector del Idaan Juan Antonio Ducreux la única forma de que el programa 100/0 tenga sustentabilidad, es si toman las medidas para que no vaya a causarle más problemas al Estado.
En este sentido, consideró que 100/0 debería hacerse solo a clientes o personas que se puedan convertir en potenciales clientes del Idaan.
"Eso involucra que tengan terrenos legales y que se les instalen medidores de agua, que se les hagan contratos. Y si se le va a dar un tipo de subsidio se defina qué tanto subsidio cubrirá el Estado, por cuánto tiempo y cómo será manejado", detalló.
Reconoció que hablar de los programas es una meta ambiciosa, pero que debe acompañarse de soluciones que garanticen la sustentabilidad.
"Aunque no vaya hacer más ineficiente al Idaan, agregándole más clientes que consumidores", dijo.
El experto en seguridad, Severino Mejía, coincidió en que no se ha dotado a este proyecto de los elementos que garanticen su sustentabilidad en el tiempo.
"Lamentablemente en nuestro país no se planifica ni se le da sustentabilidad a políticas públicas; después nos encontramos en correderas", añadió.
No obstante, reconoce que 100/0 es un buen proyecto si se materializa.
"El nombre es muy bonito, pero hay que pasar a la acción. Si la velocidad de marcha sigue como va... no veremos los resultados al final del camino", vaticinó.
Pero el analista Rubén Darío Paredes es más realista: "100 agua potable y 0 letrinas no será posible en lo que resta de esta administración. Este es un tema que trasciende gobiernos, no solamente es un tema nacional".
Comentó que Varela puede trazar el rumbo, pero los que siguen serán responsables de seguir el proyecto.
Alcance nacional
200 corregimientos censados con Sanidad Básica era la meta del Gobierno este año; van 150.
400 corregimientos se estima que se podrían atender en lo que resta de la actual administración, al ritmo que se avanza. Pero la cobertura nacional es de 656.
Agua en Panamá, un tema de contradicciones
Según el hidrólogo Gerardo Leys, Panamá tiene abundancia de agua. De hecho -agrega el experto-, es el quinto país más lluvioso del mundo.
“De modo que cuando hablamos de escasez de agua, suena contradictorio, sí, pero el problema está en el derroche de agua que se da”, especifica Leys, quien se desempeña en la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).
Las cifras son contundentes: el 83% de agua que cae en nuestro país va a parar al mar, es decir, no se usa.
Ante esta perspectiva, es fácil advertir que el problema de distribución de agua potable es un asunto institucional.
Y las comparaciones lo hacen más evidente. Panamá es un país donde cae 4 metros de lluvia al año en todo el país.
Esta es mucha agua si se compara con la realidad de otros países, como España -por ejemplo-, donde llueve menos que en Tonosí, pero no se vive una crisis de agua. Israel es otro ejemplo. Es ampliamente sabido que está ubicado en una de las áreas menos lluviosas del mundo, pero con políticas públicas acertadas, se ha convertido en modelo de agricultura exitosa y moderna, incluso con exportaciones.
Y aunque el hidrólogo prefirió no opinar sobre las políticas públicas aplicadas a la iniciativa gubernamental de Sanidad Básica, sí exhortó al Gobierno a fijarse en modelos internacionales que, aplicados con base en las necesidades y circunstancias locales, podrían ser efectivos, en cuanto a embalses y recolección de agua.
Promesa vs. realidad
Las cifras y las proyecciones no son muy alentadoras: para los 656 corregimientos del país, solo se han hecho 115 licitaciones.
Letrinas vigentes
Según el exdirector del Idaan José Fierro, el programa “100% agua potable y 0 letrinas debió estructurarse mejor, pensando en capacidad real y responsabilidad”, por lo que al final de esta administración seguirán las letrinas en muchos sectores del país.
A la espera de agua potable
Aunque Conades, Idaan y Minsa han anunciado un plan conjunto para dotar de agua potable a todas las comunidades del país, la sustentabilidad de la iniciativa es puesta en duda por expertos, y muchos sectores todavía son atendidos por carros cisterna.