Cantidad
- 30 albergues en los que se presta atención integral a adolescentes y niños apoya el Mides.
- 8 atienden a adultos mayores que han sido abandonados por sus familiares.
- 3 centros en los que ayudan a personas con sida, problemas de adicción y atención a familias indígenas.
Albergues
- Fundación Pan de los Pobres
- En Veraguas, llegan muchachos o niños en condición de pobreza para recibir atención, y pernoctan por un tiempo allí mientras están en la escuela.
- Hogar María Guadalupe
- Atiende a madres adolescentes o embarazadas, de 11 a 30 años, que han sido víctimas de maltrato.
- Villa de Indio
- Brinda temporalmente albergue a familias que vienen de áreas apartadas de la provincia de Chiriquí.
- Chapala
- Atiende a adolescentes con problemas, pero más que un albergue, funciona como un centro vocacional.
Unos 122 albergues para personas en estado de vulnerabilidad (niños, ancianos y personas con adición o enfermedades terminales) funcionan en el país, y solo en los que reciben aportes del Estado se atienden más de 4,000 casos (ver infografía).
De todos los centros que atienden a personas vulnerables, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) otorga subsidio anual por un monto de tres millones de dólares a 41. De estos centros subsidiados por el Estado, unos 30 están entre los 53 que la Secretaría Nacional de la Niñez, Adolescencia y Familia (Seniaf) fiscaliza a nivel nacional, ya que el resto son privados o están haciendo solicitud para recibir aportes.

A los 53 albergues del Seniaf se suman 57 de las Aldeas SOS y ocho comunidades en las que se atiende a adolescentes; mientras que Hogares Crea tiene cuatro.
Irasema Sarmiento de Henríquez, directora nacional de Subsidios Estatales del Mides, comentó que los casos más atendidos en estos albergues tienen que ver con abandono (niños y adultos mayores), maltrato, desnutrición y problemas de riesgo social como el consumo de drogas y alcohol.
Destacó que no en todos estos lugares se atienden a personas en riesgo o con algún tipo de adicción, ya que hay algunos que se dedican a brindar cuidados a niños y adolescentes de bajos recursos o que viven en áreas apartadas para que puedan continuar la escuela.
Las provincias en las que hay más personas en albergues son Panamá, Chiriquí y Veraguas.
En estos centros suelen brindarles atención psicológica, alimentación y asistencia médica a aquellos que han sido abandonados por sus familiares o que tienen sida.
Otros se dedican a darles tratamiento a personas con problemas de adicción a través de terapias reeducativas, en las que suele enseñárseles alguna profesión. Incluso, hay algunos que prestan albergues a familias indígenas y campesinas de zonas apartadas, como es el caso de Villa de Indio, en Chiriquí, donde la gente baja a recibir atención médica o para que sus hijos asistan a la escuela. Allí reciben alimentación diaria.
Kayra Quiroz atiende niños del Hogar Nuestra Señora del Carmen en Villa Guadalupe, San Miguelito. Ella asegura que con el mismo esmero y dedicación con que atiende en casa a sus hijos, lo hace con los pequeños de ese centro.
Por más de 40 años, en este centro, niños de 0 a 4 años reciben el calor de familia que sus padres no les pueden brindar. La mayoría han sido abandonados.
Entre pañales y biberones, Kayra intenta darle un poquito de amor a cada pequeño. Ella como otras compañeras están pendientes de aliviarlos cuando están enfermos, pero la tarea es ardua, pues a veces hay quienes reclaman un poco más de atención.
Actualmente, 14 niños crecen en este hogar, uno de los 41 albergues o centros de atención a población vulnerable a los que el Mides les otorga un subsidio mensual.
Todos los servicios que se brindan en estos centros de atención son gratuitos.
“Cuando hay necesidad de albergues es porque algo en la sociedad está funcionando mal”, expresó el sociólogo Roberto Pinnock, consciente de que esto da indicios de que hay que trabajar en la raíz del problema.
El concepto como tal es bueno, pero indicó que cuando uno mira de uno a otro, hay variantes, debido a que cuando lo administra una organización no gubernamental hay mejor tratamiento del problema que cuando lo maneja una entidad pública.
Pinnock dijo que estos centros deben ser para contribuir a la resocialización del individuo, pero a la vez deben estimularlo a que aprenda alguna actividad para ganar sus propios recursos.
Agregó que estos albergues deben entregar un informe mensual sobre el manejo que les han dado a los fondos estatales, con lo cual se mantiene un control de los recursos.
El subsidio es otorgado de acuerdo con la cantidad de población y necesidad. El encargado de supervisar los servicios que estas instituciones brindan es la Oficina de Protección Social.
No obstante, a pesar del aporte que el Mides les brinda a estas instituciones, hay una situación que llama poderosamente la atención de Sarmiento y es el caso de los hogares para niños, en los que no se ha logrado la desinstitucionalización.
Por más que haya familias que quieran hacerse responsables de estos niños o que quieran darles un hogar sustituto, no hay un proceso expedito para que lo logren. Citó como ejemplo lo que particularmente suele observarse en las Aldeas SOS, donde los niños crecen hasta llegar a adultos. De los 41 albergues que apoya el Mides, 20 atienden a niños, casi 1,600 de 0-12 años de edad, de los que un promedio de 800 llegan por abandono, 300 por maltrato y 200 por problemas de desnutrición.
La experiencia de trabajar con niños le ha dado a Migdalia Salas, trabajadora social, sustento para decir que los procesos suelen ser muy lentos y burocráticos para aquellos que quieren adoptar o darle un hogar sustituto a algún pequeño, pero espera que con la nueva ley de adopciones el sistema se agilice.
Cuando los pequeños superan la edad para estar en los albergues, muchas veces deben ser enviados a otros y esto también les crea un trauma emocional.
Al respecto, la Seniaf informó que se ha mejorado el equipo interdisciplinario, se han realizado programas de acción y sensibilización con el personal que atiende en los albergues. Igualmente, de 2006 a la fecha, el presupuesto se ha incrementado un poco para atender eficientemente las giras y las atenciones que se necesitan brindar para que el proceso de desinstitucionalización sea más rápido.