“Conservadoramente hablando, puedo aseverar que diariamente se accidentan entre 10 y 15 obreros, solo en los proyectos de la ciudad de Panamá”, manifestó categóricamente Gregorio Guerrel.
Según Guerrel, secretario de salud ocupacional del Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (Suntracs), esta alarmante cifra es el reflejo de la poca supervisión en seguridad que se da en el sector, lo que a su vez convierte a la construcción en una de las profesiones más peligrosas de Panamá.
Lo más lamentable -según el vocero de los obreros- es que muchos de estos accidentes son perfectamente prevenibles, a menudo como consecuencia de riesgos innecesarios que toman los trabajadores para mantenerse en la planilla de algún proyecto.
Y aunque Guerrel no justifica la negligencia laboral, advierte que los actores económicos y las autoridades deben cumplir con la parte que les corresponde para evitar estas situaciones.
“El Gobierno y las empresas no han cumplido con su responsabilidad de enviar a suficientes inspectores y oficiales de seguridad a los proyectos. Y los pocos que hay no alcanzan para atender la gran cantidad de obras que hay a nivel nacional”, resume el secretario de salud ocupacional.
De hecho, solo basta contrastar las cifras para advertir que hay un desbalance evidente y peligroso...
El último reporte que maneja el Suntracs habla de solo 110 oficiales de seguridad y 130 inspectores de seguridad, que deben atender la fiscalización de seguridad en unos 300 proyectos grandes en la capital, y al menos 600 a nivel nacional.
Y en aras de ensayar alguna solución para mejorar el panorama de seguridad en el sector de la construcción, ya se reactivó una comisión tripartita (iniciada en la administración anterior), que estaría conformada por el Mitradel, el Suntracs y los empresarios.
También hay una solicitud legal para considerar estos accidentes fatales como “homicidios culposos”.