Sociedad

Agoniza esperanza de saber el destino de desaparecidos

Al conmemorarse los 47 años el golpe de Estado que derrocó a Arulfo Arias Madrid, las 116 personas torturadas, asesinadas o desaparecidas durante la dictadura ...


Al conmemorarse los 47 años el golpe de Estado que derrocó a Arulfo Arias Madrid, las 116 personas torturadas, asesinadas o desaparecidas durante la dictadura militar podrían quedar en el olvido absoluto.

Luego de aquella irrupción militar ocurrida el 11 de octubre de 1968, muchos de los familiares de estas víctimas no solo están a punto de perder la batalla contra la injusticia, sino que, tras el convulso episodio y luego de casi tres décadas de vivir en la llamada 'era democrática', los padres, hermanos o hijos de estos mártires pelean por sus propias vidas.

Una de estas personas es Maritza Maestre, presidenta del Comité de Familiares de Desaparecidos de Panamá, Héctor Gallego (Cofadepa-HG).

 

La mujer de 67 años, que sufre de parálisis facial parcial, dice que la pelea por desenterrar la verdad podría culminar pronto.

"La mayoría de padres o madres de los desaparecidos han muerto o están convalecientes, y así la lucha es más complicada. Hay personas bastante mayores que permanecen en cama desde hace algunos años por motivo de la vejez o enfermedades", expresó la fuente.

Maestre, sobrina de Alcibiades "Chibale" Bethancourt, desaparecido el 16 de febrero de 1971, contó que hace un mes se enteró del deceso de Alonso Sabín, padre de un férreo opositor al régimen del mismo nombre, que fue detenido y desaparecido en 1968.

 

"Su muerte es un duro golpe moral para mí porque fue uno de los fundadores y activistas más insistentes de este movimiento", relató.

Así como Maestre, hay más personas con la misma preocupación, dado que el tiempo y la apatía de la memoria colectiva terminarán de sepultar a sus seres queridos. Peor aún, hay quienes fallecieron sin poder conocer el paradero de sus hijos o hermanos.

"Federico Britton, hermano de Floyd Britton, asesinado el 2 de diciembre de 1969, se rindió ante el cáncer hace tres años", expresó entre lágrimas Eloísa Britton, compañera sentimental de Floyd.

 

El caso de Manuel Estelio Guerra también es deprimente. Él es hermano de Manuel Alexis Guerra, joven que a los 22 años murió, al ser baleado por miembros de los Batallones de la Dignidad en Santa Ana el 10 de mayo de 1989. Era guardaespaldas de Guillermo 'Billy' Ford.

Hoy Manuel Estelio se sostiene económicamente, gracias a una pensión estatal que recibe a raíz de sus problemas en la columna, dos operaciones en los discos le impiden realizar tarea alguna. "Esto me ha detenido porque es difícil movilizarme", aseveró Guerra.

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Estelio guarda como oro en polvo dos revistas francesas, compradas en Miami, en las que se publicaron fotos de "Billy" Ford totalmente ensangrentado. "La sangre de la guayabera de Ford era la de mi hermano, no de Gallo ronco", comentó Guerra.

Según Maestre, hay casi medio centenar de familiares de víctimas de la dictadura que han fallecido en los últimos 10 años. Ella los contabiliza para un informe ampliado que realiza junto con la Comisión de la Verdad, y que será publicado meses más tarde.

Otro dato desfavorable de esta era política es la cantidad de niños afectados a raíz de los asesinatos y desapariciones forzadas. La información recabada por aquella comisión habla de 160 que perdieron a sus papás por culpa de la milicia.

En su momento, el Estado jamás se hizo cargo de atención psicológica o monetaria para estos infantes. "Todos los familiares cargaron con el peso del futuro de cada uno", contó Maestre.

La semilla del ADN

Pese a que los gobiernos democráticos han hecho poco por conocer lo sucedido con estos compatriotas, existen esperanzas que germinan del laboratorio biomolecular del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses.

En ese sitio, que se mantiene a una temperatura de 15° centígrados las 24 horas, reposan 60 cajas con osamentas que se presumen son de los fallecidos o desaparecidos.

Conrado Sanjur, coordinador de la Comisión de la Verdad, aseguró que en esas frías canastas puede haber huesos de Héctor Gallego, Rita Wald, Dorita Moreno, de campesinos, trabajadores o miembros de la izquierda que se declararon contrarios al régimen.

"Nos basamos en testimonios de deudos que tenían indicios de dónde los militares pudieron haber enterrado a los suyos", mencionó Sanjur.

Actualmente, existen dos únicas formas de conocer lo que ocurrió con las víctimas de aquel desmán. La primera es que el exgeneral Manuel Antonio Noriega y sus subalternos digan toda la verdad, expresó la exdiputada Teresita Yániz de Arias y esposa de Ricardo Arias Calderón, víctima de la persecución y represión militar de entonces. Aunque añadió "que el país debe enfocarse en perdonar y no repetir aquella barbarie".

Pero esa posibilidad es muy remota, dada la actitud mostrada por Noriega en una entrevista televisiva que fue publicada en junio de este año. En aquel momento, el exuniformado se remitió a pedir perdón al país sin especificar por qué.

La otra alternativa es por medio de un análisis exhaustivo de ADN a las osamentas que desde 2001 son custodiadas por el IMELCF.

"El tiempo conspira contra estos restos, pero es probable que se pueda recuperar información? claro está que las células que existan se van deteriorando", aclaró Humberto Mas, director del IMELCF.

Para asegurar datos que pudieran cotejarse en el futuro, el IMELCF recopiló pruebas de sangre de gran cantidad de los deudos, a partir de 1998, cuando estalló el escándalo de Motor Poll, en el Cuartel de Los Pumas en Tocumen.

"Una vez se exhumaron las cinco osamentas donde presuntamente fue enterrado el padre Héctor Gallego, recogimos muestras de ADN de los familiares y en 2005 se renovaron", añade el experto.

El deseo en el IMELCF es hacer las pruebas, ya que desde el 2005, la institución cuenta con tecnología de punta para realizar este trabajo, dice Diomedes Trejos, encargado del laboratorio biomolecular.

No obstante, son análisis en los que hay que invertir mucho dinero y solicitar colaboración de antropólogos argentinos. A la fecha, jamás se ha realizado una prueba de ADN a aquellos huesos, aunque exista un fondo de 135 mil dólares en una cuenta bancaria estatal que para su uso se debe pedir permiso a la Contraloría.

Mientras tanto, los años siguen pasando, los familiares de las víctimas se están muriendo y el silencio de los militares sigue reinando.


Las cifras

207

  • expedientes de muertos y desaparecidos documentó la Comisión de la Verdad.

116

  • fueron los que al final se contabilizaron, luego de una depuración exhaustiva.


fecha edicion
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995924
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América