El anuncio del presidente Juan Carlos Varela de que extenderá el Control de Precios provocó el rechazo inmediato de líderes del sector comercial y productivo del país.
Dirigentes consultados por Panamá América señalaron que la medida ha sido nociva para la economía y que no se justifica en momentos en que la caída internacional del precio del petróleo debe producir una rebaja de los alimentos en Panamá.

Varela anunció que la medida “se va a renovar” y encomendó al Ministerio de Comercio e Industrias elaborar la fórmula. Sostuvo que el Control de Precios “ha funcionado y lo que funciona se queda”, aunque no dijo hasta cuándo.
El exministro de Economía y Finanzas y expresidente de la Asociación Panameña de Ejecutivos de Empresa (Apede) Fernando Aramburú Porras señaló que si el costo del petróleo y el transporte está bajando, no tiene sentido mantener el Control de Precios.

“Es mejor esperar que los precios se estabilicen y se equilibren para entonces revisar si amerita o no volver a aplicar el control”, indicó el también experto en temas energéticos.
La Apede, entidad a la cual pertenece Aramburú Porras, no cree en el sistema de Control de Precios, salvo en aquellos productos en los cuales hay monopolio.
Aramburú Porras precisó que no se ha hecho un análisis detallado de quiénes realmente han sido beneficiados o perjudicados con esta iniciativa.
Al igual que la Apede, otros gremios empresariales se mostrarán contrarios a la medida, ya que consideran que el sector agropecuario es el que realmente necesita apoyo.
En este sentido, Elisa Suárez, presidenta del Consejo Nacional de la Empresa Privada (Conep), apuesta por el apoyo al sector agropecuario. “Insistimos, como empresa privada, que la medida que hay que tomar se debe dirigir al sector agropecuario del país, su tecnificación, su preparación, su seguimiento, su control a través del Ministerio de Desarrollo Agropecuario (Mida), es la única fórmula efectiva para lograr realmente que los productos de la canasta básica bajen de precio. Y no solamente la canasta básica, sino la seguridad alimentaria del país”, recalcó.
A juicio de Suárez, extender la medida es negativo para la economía nacional. “Primeramente habían dicho que iba a ser temporal y que el decreto llegaba hasta el mes de diciembre, precisamente porque se iban a corregir unas distorsiones del mercado. Obviamente si esta medida se extiende es porque no se ha podido corregir, por lo tanto, es negativo para la economía”.
Suárez coincide con Rafael Carles, director del Grupo de Alimentación de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura de Panamá, quien dijo que es importante asignar recursos al sector agropecuario para aumentar su competitividad, incentivar la producción a través de préstamos blandos y tecnología.
Recalcó que extender el Control de Precios sería altamente nocivo para el libre comercio, que es lo que realmente beneficia al consumidor, al darles múltiples opciones de productos y precios para escoger.
“El Control de Precios es una medida populista que no resuelve el problema de raíz y, por lo tanto, no debe extenderse más allá del periodo inicialmente decretado”, destacó Carles.
En tanto, Ricardo Sotelo, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), explicó que su gremio nunca ha estado de acuerdo con la implementación del sistema de controlar los precios de los alimentos y sugirió que el mismo sea revisado mediante el diálogo.
Considera además que la rebaja del petróleo no reducirá el costo de los productos, ya que existen otros factores que influyen.
Productores divididos
La extensión de la medida mantiene divididos a los gremios productivos del país: unos plantean que la misma ha provocado desabastecimiento y otros consideran que ha sido positiva para los consumidores.
Mario Domínguez, productor de arroz, expresó que los únicos que han recibido un respaldo por el Control de Precios son los arroceros y reconoce que hay otros productores que han sido regulados y no han recibido beneficios.
“En el caso del arroz, nos están cubriendo $7.50, por quintal para mantener la medida, nosotros somos el cultivo agrícola más importante y no somos los únicos productores”, destacó.
Manifestó que hay que preguntarse hasta dónde es sostenible este subsidio, por el nivel de deuda que mantiene el país.
En cuanto a la baja internacional del petróleo, el productor indicó: “No creo que mis costos de producción se vayan a disminuir porque el petróleo bajó”.
Agregó que Panamá cuenta con una economía muy pequeña, plagada de prácticas monopólicas y que el petróleo es una parte de lo que se utiliza en la producción agrícola, mientras que los procesadores utilizan energía eléctrica que sí les aumentará.
Por otra parte, la Asociación de Productores de Tierras Altas de Chiriquí cree que la medida ha sido provechosa para los consumidores, pero recomendó que cada seis meses se analice sus beneficios.
Virgilio Saldaña, productor y presidente de esta asociación, dijo que al momento de la implementación del Control de Precios, el Gobierno apoyó la producción de cebollas, comprando 16,000 quintales a $35 dólares el quintal, lo cual hizo que se recuperaran sus ganancias y los incentivos para continuar sembrando.
No obstante, afirmó que la medida puede ser mejorada para contribuir que haya una producción de mayor calidad.
Es necesario una revisión de los precios por calidad, se debe premiar la calidad, por ejemplo, de productos como la cebolla y la papa, los dos rubros más importantes en volumen en Tierras Altas chiricanas.
“Se debería implementar otra categoría de calidad con los productos bien presentados y empacados porque existen consumidores que pagarán por ellos”, puntualizó.
$380,000 en multas
A pesar de que en las calles consumidores aseguran que la medida no se cumple en gran medida, el administrador de la Autoridad de Protección al Consumidor y Defensa de la Competencia (Acodeco), Pedro Meilán, aseveró que únicamente un 11% de los comerciantes la incumple.
Meilán aseguró que el porcentaje de comercios que no cumple ha sido multado con sanciones que suman 380,000 dólares.
La mayoría de estos establecimientos son abarroterías, tiendas y minisúper.
Un informe sobre la canasta básica familiar (CBF) del mes de octubre publicado por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) revela el incremento del costo de varios productos, entre ellos el pan molde que en comparación con septiembre pasado se encareció $1.21 y arroja el mayor aumento de todos los alimentos.
Igualmente aumentaron la corvina, con 89 centavos; el café molido con 19 centavos; la leche en polvo, con 18 centavos, y el azúcar, con 11 centavos.
La canasta básica familiar del mes de octubre del 2014 tiene un costo de $322.04, mientras que en el mes de septiembre, su precio era de $322.58, según datos oficiales del MEF.
Datos
- 89% de los comercios nacionales cumplen con la norma del Control de Precios.
- $380 mil dólares en multas impuestas a comercios que no cumplen con el Control de Precios.
Cifras
- 2 productos podrían agregarse a la lista del Control de Precios: el azúcar y el aceite.
- 11% de los comercios nacionales no cumplen con la medida que se vence el 7 de enero próximo.
- 22 productos de la canasta básica fueron regulados desde julio.