El debate sobre si el depuesto general Manuel Antonio Noriega merece recibir la medida cautelar de casa por cárcel se revivió con la declaración emitida por el ex hombre fuerte, en la que, sin especificar, pidió perdón a los panameños.
Los primeros en mostrar poca confianza del arrepentimiento de Noriega fueron los familiares de las víctimas de muertos y desaparecidos durante el régimen militar.

“Antes de pedir perdón, debe hablar y decir todo lo que ha pasado. Siento que tiene otros intereses, como que le den casa por cárcel”, expresó Maritza Maestre, coordinadora del Comité de Familiares Asesinados y Desaparecidos de la Dictadura Militar.
Por su parte, el padre Conrado Sanjur evaluó que Noriega “no hizo un reconocimiento de culpa, se negó a abordar cualquier tema concreto y solo se interesó en su situación personal”.

A su vez, el líder de la Cruzada Civilista Aurelio Barría dejó claro que “el perdón que pide Noriega es un acto de contrición y arrepentimiento. Pero no obvia los procesos legales pendientes con la justicia”.
En tanto, los familiares del desaparecido militar Ismael Ortega vieron en sus declaraciones una estrategia.
“Lo veo como una estrategia, porque está de moda casa por cárcel y eso es lo que quiere”, expresó Karina Ortega, hija de Ismael.
Dicha opinión, también la comparte Susana Ortega, otra de las hijas del caído en “la masacre de Albrook”, quien sostuvo que “el perdón de Noriega no es real, es un perdón preparado”.
Incluso Heidis Muñoz, hija de Feliciano Muñoz, otro de los muertos en la Masacre de Albrook dijo que para que el perdón sea sincero “no sería mala idea que se reúna (Noriega) con cada una de las víctimas y les pida perdón personalmente”.
El analista político Edwin Cabrera advirtió que las autoridades podrían buscar un posible cambio de medida cautelar.
“Si Noriega quiere hablar que hable, pero que sepa que tiene que permanecer en la cárcel”, apuntó.
Mientras, la comunicadora Maribel Cuervo de Paredes declaró que “Noriega no es un capítulo cerrado solo porque, rodeado por la Iglesia, dizque se arrepiente. Nadie puede imponernos, exigirnos ‘olvido’ en algo pendiente”.
La posibilidad de que Manuel Antonio Noriega reciba una medida de casa por cárcel se hace más patente, cuando ayer el presidente de la República, Juan Carlos Varela, declaró que esta deberá ser una etapa superada.
“Los panameños superamos esa etapa, pero hay familias que aún buscan la verdad”, señaló el presidente Varela, al evaluar que para que haya justicia y perdón, las familias más afectadas durante la dictadura necesitan conocer la verdad de los hechos.
Otros consideran que debe asumir las consecuencias de sus actos.
En su declaración, dada al periodista Álvaro Alvarado, de Telemetro, expresó que pedía perdón en nombre de sus subalternos y superiores.
Ante esto, el exmilitar Rubén Darío Paredes sostuvo que esta solicitud de perdón cayó en terreno estéril o inocuo.
Falló el intento, por carecer de espontaneidad, legitimidad y sobre todo humildad sincera. “Nunca expresó: ‘estoy arrepentido de todo el daño, dolor y sangre derramada que mis acciones causaron’”, apuntó.
Evaluó que Noriega “tuvo sesgos de la prepotencia que tanto exhibió en el pasado trágico, al pretender que por ser el último general de la Fuerza Pública, puede cerrar una etapa o época de la vida política nacional, cuando son sucesos que escapan de la voluntad de los hombres”.
El hecho también desencadenó una avalancha de opiniones de parte de los familiares de las víctimas de la dictadura que no logran borrar de su mente lo sufrido durante ese oscuro lapso de la historia patria.
Incluso, van más allá y señalan que todo se trata de un “show montado”, el cual busca en su fondo beneficiar a Noriega con una medida cautelar distinta a la que purga en el centro penitenciario El Renacer.
Las frías palabras del exdictador fueron expuestas en un manuscrito que llamó “perdón al país”, en el que evitó brindar detalles de cómo sucedieron los hechos y obvió otras interrogantes.
Entre estas, conocer el paradero de desaparecidos, así como el clamor de los familiares de Hugo Spadafora, Héctor Gallego, Moisés Giroldi, y los caídos de Albrook por el esclarecimiento de sus casos.
No obstante, hubo quienes sí dieron un voto de confianza al general Noriega, tales como la líder política y aliada del régimen militar, Balbina Herrera, quien sostuvo que el perdón de Noriega fue de corazón.
“Sé que no fue fácil para él”, dijo la excandidata presidencial en Radio Panamá.
Herrera destacó que “no sé si le van a dar casa por cárcel a Noriega, pero aquí se ha avanzado con el acto de pedir perdón ”.
A su vez, el exembajador de Panamá en Estados Unidos, Guillermo Cochez, expresó que Noriega busca limpiar su conciencia y no la de los demás.
“Quien pide perdón lo hace para liberarse. Para sanar de algo que le atormenta. No para que lo perdonen a él. Noriega pidió perdón para sanar él”, subrayó.
Condición de salud favorecería al exmilitar en un posible veredicto
A principios de este año, las autoridades del Instituto de Medicina Legal y Ciencias Forenses recomendaron a la justicia panameña tomar una decisión sobre el estado de salud del exdictador panameño.
Esto, debido a que en la actualidad debe acudir a fisioterapia y estar en un lugar adecuado por padecer un problema pulmonar.
"Si los penales no cuentan con esas facilidades, entonces que tomen otro tipo de decisiones", explicó uno de los médicos, quien asegura que no hay condiciones para los presos.
Cofadepa-HG se pronunciará hoy sobre el perdón pedido por Noriega
El Comité de Familiares de Desaparecidos de Panamá Héctor Gallego (Cofadepa-HG) se pronunciará hoy sobre las declaraciones del exdictador Manuel Antonio Noriega.
Y es que aún se desconoce dónde están los cuerpos de varias de las víctimas de la dictadura, por lo se pide el testimonio del general para esclarecer estos hechos.
Los primeros cuerpos encontrados se remontan a septiembre de 1999, cuando se descubrieron restos humanos en el antiguo Cuartel de Los Pumas, en Tocumen.
No obstante, fue hasta 2002, durante la presidencia de Mireya Moscoso, cuando se creó la Comisión de la Verdad de Panamá (CVP), que llevó a cabo una investigación sobre los asesinatos y desapariciones.
En 2014, el entonces presidente Ricardo Martinelli firmó un decreto ejecutivo que abrió la Mesa de Entendimiento, que buscó avanzar en el tema.
Ayer, el expresidente Ricardo Martinelli aclaró que durante su administración no había concedido una medida cautelar distinta a Noriega porque “no se había arrepentido ni había pedido perdón”.
Martinelli posteó en su cuenta de Twitter: “Creo que Manuel Antonio Noriega a sus 81 años debe tener país por cárcel. Un hombre arrepentido debe tener un país que lo acepta y perdona”.
El Comité de Familiares, Asesinados y Desaparecidos de la dictadura militar ha solicitado al presidente Varela que les brinde una respuesta. Señalan que han transcurrido cinco años desde la instauración de una Mesa de Entendimiento para los reconocimientos económicos, morales e incluso históricos a los parientes de las 116 personas desaparecidas en la dictadura, pero no se ha logrado nada hasta el momento.
Ulloa señala que perdón es parte del proceso
La declaración del exdictador Manuel Antonio Noriega deberá ser el primer paso que ayude a sanar las heridas que quedaron en las familias víctimas de la dictadura, aseguró la Iglesia católica.
Según el arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, el perdón de Noriega “es una parte de todo un proceso que como pueblo tenemos que ir haciendo, con mucho dolor sí, pero nos va ayudar a sanarnos a todos” y evitar “errores del pasado”.
Y es que en la intervención del exdictador, dejó entrever que ha recibido consejo de la Iglesia católica para referirse al país.
Esto, pese a que los familiares de las víctimas temen que todo sea una estrategia para que Noriega sea beneficiado con una medida de arresto domiciliario.
A su vez, el cardenal José Luis Lacunza, destacó: “Yo no tengo razones para dudar de la sinceridad del señor Noriega”.