- 43 millones de dólares ha pagado el Mides en Red de Oportunidades.
@JasonMoralesV
En Panamá, de cada tres nacimientos, uno se atribuye a madres menores de 19 años de edad, lo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define como adolescentes.

De enero a octubre de este año, 28,599 mujeres han recibido control de embarazo en el Ministerio de Salud (Minsa). De esa cifra, 8,946 corresponden a jóvenes entre los 10 y 19 años de edad.
Ante esta situación, la Unicef ha catalogado a Panamá como uno de los países más vulnerables en la estadística de niñas embarazadas.

En 2013, 10,756 jóvenes quedaron embarazadas, mientras que en 2012, la estadística cerró con 10,152 menores que asistieron al control de embarazo.

Esto representa grandes riesgos a la salud, pues, quienes son menores de 16 años, tienden a aumentar la posibilidad de defunciones maternas, incluso, cuatro veces mayor a las de mujeres de 20 a 30 años.
Otro factor que preocupa a las autoridades es que no solo los embarazos precoces han aumentado, sino también el contagio de infecciones de transmisión sexual en adolescentes.
Por otro lado, algunas de estas adolescentes se sitúan en el renglón de madres solteras, que deben enfrentar las necesidades del hogar sin una figura paterna.
En Panamá, 32% de los hogares están compuestos por madres solteras.
Para ello, el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) ha desembolsado este año, mediante el programa Red de Oportunidades, 43 millones 680 mil 800 dólares en concepto de pago condicionado a jefas del hogar.
No obstante, el problema conlleva otras necesidades básicas como educación, salud y vivienda.
Población en riesgo
Un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec) de la Contraloría, publicado en mayo de este año, reveló que entre las mujeres jóvenes sexualmente activas de entre 15 y 24 años, 42% afirmó haber mantenido relaciones sexuales con un compañero que no es su esposo o pareja habitual en los últimos 12 meses.
Esto incrementa el riesgo de contraer alguna enfermedad de transmisión sexual (ETS).
En el caso de quienes padecen del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), las estadísticas muestran que la enfermedad se propaga con mayor rapidez entre 15 y 24 años.
Hace dos años, el Inec mostraba que 478 personas fallecieron producto del VIH, de las cuales 33 fueron adolescentes y jóvenes entre los 15 y 24 años de edad.
Para minimizar los casos de embarazo precoz en el país, el diputado Crispiano Adames, presidente de la comisión de Salud de la Asamblea Nacional, ha planteado establecer un consenso para la ley de educación sexual, a la cual muchos sectores se oponen radicalmente por considerar que es antimoral.
“Nadie está aquí para repartir condones”, sino para dar la herramienta de la transformación, que es la educación, explicó Adames durante la sustentación del proyecto, cuya aprobación fracasó en otros intentos.
Según el diputado, el hecho de que los adolescentes padezcan VIH y otras enfermedades, como gonorrea y sífilis, se debe a la falta de educación y de los excesos que existen en la sociedad.
Para otros parlamentarios, será difícil que la sociedad panameña acepte el polémico proyecto, aun cuando los informes de salud muestren que la ciudadanía es cada vez menos consciente.
La expresidenta de la comisión de la Mujer, la Niñez y la Familia de la Asamblea Nacional, la diputada Marylín Vallarino, declaró que desde el año 2008, ninguna propuesta de ley para legislar en educación sexual ha logrado el consenso de ambas partes.
“La tercera es la vencida”, expresó la diputada, quien defiende la postura de que la ignorancia de los niños y adolescentes sobre la sexualidad está pesando más de lo que puede costar aplicar los planes de educación sexual en las escuelas. “Ya hemos perdido quince años”, comentó.
Por su parte, la sicóloga Celia Moreno opinó que resulta una doble moral que algunos padres estén en contra de la propuesta y se opongan a que en la escuela otros orientadores hablen a los niños y adolescentes sobre educación sexual.
“En escuelas privadas se da educación sexual. Entonces, ¿quiénes están siendo afectados por falta de educación sexual?”, cuestionó la experta.
Aixa Gómez, de la asociación de padres de familia, sostiene que debe “regularse el estado de jóvenes embarazadas en las escuelas”.
A su vez, el sacerdote Fernando Fontane, guía espiritual del presidente de la República, ha reprochado el proyecto de ley, al señalar que “nuestros jóvenes deben ser educados para amar en la libre donación mutua, donde se ve al otro como alguien y no como algo”.
El religioso opinó que esto promueve el libertinaje en la sexualidad. “Sí a la educación sexual en afectividad y valores”, señaló.
Otro cuestionamiento es que del total de adolescentes embarazadas en Panamá, cerca de 80% no asiste a un centro educativo, a pesar de que existen programas de educación especial, y que por ley tienen derecho a recibir una educación integral.
Falta de educación sexual temprana agudiza el problema de embarazos
Según el sociólogo Marco Gandásegui, “todos somos responsables del problema”.
“La clase social que dirige el país, quizás debe asumir mayor responsabilidad en el descalabro que presenciamos hoy en torno al tema de los embarazos precoces”.
Sostiene que el problema se produce por la ausencia de un programa de educación sexual temprana, por la vía pública o familiar.
Anteproyecto busca beneficiar a 40,000 madres
En la Asamblea Nacional reposa un anteproyecto de ley que propone la creación del Fondo Permanente para la Asistencia Neonatal y Maternal para madres no beneficiarias del programa maternal de la Caja de Seguro Social (CSS).
Pese a las críticas, se busca establecer que los beneficios alcancen a 40,000 madres por año, mediante una inversión social de $20 millones anuales.
Este anteproyecto también tendría un aporte inicial del Gobierno Nacional de un millón 500 mil dólares para la implementación del programa en todo el país.
Mediante este proyecto se daría una transferencia de $20 semanales a las madres por un periodo de 24 semanas, que empezará a regir al momento que la madre calificada alcance el periodo de 28 semanas de embarazo, hasta que el neonato alcance las 12 semanas.
Jóvenes conocen a quienes las embarazan a través de las redes
Ante la realidad que viven a diario muchas adolescentes que salen embarazadas, el fortalecimiento del vínculo familiar es una de las cosas más importantes, así lo aseguró la directora de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (Senniaf), Idalia Martínez.
La funcionaria explicó que a través del programa “Fortalecimiento Familiar” estas jóvenes y sus familiares reciben una ayuda de sicólogos, trabajadoras sociales, sicólogos clínicos y abogados.
“En muchos casos, ellas no logran superar lo que les sucedió, por lo que se les hace difícil volver a incorporarse a su vida normal y es allí donde este equipo de especialistas juega un papel importante”.
Martínez reveló que la mayoría de las adolescentes embarazadas conocen a quienes las embarazan a través de las redes sociales.
“Como sabemos, no hay un control por parte de los padres de familia sobre sus hijos en el uso de las redes sociales hoy día, lo que permite un intercambio de información, creando una serie de compromisos sentimentales entre la menor y el adulto”, manifestó la funcionaria.
Agregó que en lo que va del año la entidad ha detectado cuatro casos, los cuales ya han sido atendidos por los especialistas.
“Tener acceso a la educación es una de las cosas primordiales para que, de alguna manera, se puedan fortalecer los valores que los padres de familia le inculcan a sus hijos desde pequeños”, añadió.
Martínez aseguró que para 2015, su administración tiene dos objetivos. El primero es desarrollar otros programas a través de la Unicef y Word Vision para ayudar a las víctimas y, el segundo, crear “Centro Amor”, un lugar destinado para adolescentes que hayan sido víctimas sexuales de sus propios familiares.