Sociedad

Crece la venta de alimentos en medio de la insalubridad

Aunque la Alcaldía de Panamá ya no está otorgando permisos de operación para buhoneros, las juntas comunales han expedido unos 187. Las autoridades de salud recomiendan al público evitar comprar en lugares donde la comida, las frutas o vegetales se encuentren expuestos.


Carlos Miguel Patterson (carlos.patterson@epasa.com) / PANAMA AMERICA

En algunos kioscos de la ciudad capital, comer puede resultar una deleitante sensación, pues con poco dinero disfrutas de deliciosos platos; pero cuidado, no todo lo que brilla es oro y no todo lo que sabe bien, es saludable.

La incorrecta manipulación de alimentos, la exposición de estos al aire libre y las pocas condiciones de salubridad, en este tipo de establecimientos, puede afectar la salud. Cuadros como trastornos digestivos agudos, náuseas, vómitos, incluso diarrea y dolores de cabeza, fatiga y desvanecimientos se presentan con frecuencia en personas que se intoxicaron con alimentos o frutas que, producto de la poca higiene, estaban contaminadas con bacterias.

También enfermedades como la hepatitis, y efisemas pueden ser provocadas por las bacterias que se encuentran ante la carencia de medidas sanitarias.

Y es que en estos lugares, las aguas negras, animales como perros, gatos, ratones y hasta cucarachas, no son los mejores escenarios para la venta de productos comestibles. A esto se le agrega el problema de los indigentes y de la inseguridad,también el hollín que tiene partículas cancerígenas, el polvo ( que muchas veces tiene compuestos de bromo), por las construcciones y la contaminación de otros factores externos.

En sectores como Calidonia y La Peatonal, en la ciudad de Panamá, existen cualquier cantidad de puestos de venta de comidas, alimentos y otras chucherías, y que muchas personas las compran por su bajo costo o por la falta de tiempo para prepararse sus comidas.

Según el censo que realizó la Alcaldía de Panamá a finales del año pasado, solo en el corregimiento de Calidonia, hay una población de 383 buhoneros, muchos de ellos se dedican a la venta de comidas, frutas, vegetales, entre otros productos comestibles.

Bacterias comunes

Jorge Hassan, director de la región metropolitana de Salud, manifestó que sin duda la salmonela y la ameba son las bacterias más comunes en estos escenarios, en donde las comidas o las frutas están expuestas al aire libre

Pero a esta se le suman otros bacilos que debido al ambiente de contaminación están frecuentes en alimentos dañados o que no cuentan con la protección o el tratamiento adecuado para su consumo.

El médico añade a esto el hollín de los carros, el humo de los buses y camiones, y la presencia de algunos animales los que fomentan el peligro de este tipo de productos que no cuentan con la seguridad para la venta, y más aún para quienes las compran.

“El Ministerio de Salud realiza operativos periódicamente para detectar si existe algún tipo de irregularidades en este tipo de negocios. En muchos casos, las personas insisten en violar los requisitos de salud, por lo que se les multa o suspende”, afirmó.

También recomendó a las personas que observen algún tipo de irregularidad al momento de comprar alimentos o productos para el consumo, ya sea en Calidonia o en cualquier otro punto, que lo denuncien ante las instancias de salud correspondiente.

Hassan aseguró que próximamente se realizará un encuentro con autoridades de la alcaldía capitalina para emprender un proyecto mancomunado de manera que se realicen operativos más efectivos para frenar la insalubridad en estas áreas.

“Este es un trabajo conjunto, pues de nada sirve que las autoridades de salud realicen un trabajo sino hay el respaldo de la autoridad alcaldicia”, declaró el médico.

La otra cara

“Jamás he recibido un reclamo de mis clientes y menos he sido multada ni por el Ministerio de Salud ni por la Alcaldía de Panamá”, asegura Esther Vega, una joven de 28 años y que desde hace cinco se dedica a la venta de frutas en Calidonia.

Ella vende papayas, sandías, naranjas, piñas, entre otras frutas, así como algunos vegetales.

Vega indicó que su puesto siempre está aseado y busca los mecanismos para evitar al máximo la llegada de insectos u otros animales que puedan contaminar sus productos.

“Las frutas que se me dañan, pues las boto, porque me gusta vender un producto de calidad, pues de eso depende mi éxito en este negocio que tiene mucha competencia”, resaltó.

La vendedora dijo que no se debe generalizar, pues hay muchos buhoneros que cuidan lo que venden y mantienen sus productos frescos y en las condiciones aptas para el consumo.

“Pedimos que se nos apoye más, pues es fundamental para ofrecer un buen producto y un mejor servicio; nosotros solo estamos trabajando y nos esforzamos para llevar el sustento a casa”, señaló la mujer que tiene dos hijos y que todos los días se levanta a las 3:45 a.m. para iniciar una jornada titánica que culmina a las 7: p.m.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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