En el año 1978 se organizó en la comunidad de Loma Bonita de Arraiján, en Panamá Oeste, el drama de la pasión de Cristo, y seguramente sus organizadores jamás imaginaron que 40 años después, esta tradición siguiera vigente.
A lo largo de 4 décadas, toda clase de desafíos y problemas han amenazado la continuidad de las dramatizaciones, pero en esta Semana Mayor se revive un año más la tradición en la iglesia, plaza y por las calles de Loma Bonita.

Entre los cristianos (sobre todo católicos), la pasión de Cristo se recuerda con la recreación de los episodios de la última cena, crucifixión y muerte de Jesús.
Vigencia
El drama de Loma Bonita se realiza este año de miércoles a viernes. Anoche, decenas de personas pudieron presenciar los diálogos de Jesús con Nicodemo y con la mujer samaritana.

La agrupación concluyó el Jueves Santo presentando la cena del Señor, el lavamiento de los pies, la traición del discípulo Judas Iscariote y el arresto de Jesús.
Para hoy, Viernes Santo, invitan a los interesados a presenciar, desde las 3:00 p.m., escenas de la muerte de Jesús, y más tarde su resurrección, anunciada por María Magdalena.

Como de costumbre, para este año, los ensayos se dieron con tres semanas de anticipación, aunque desde hace meses los miembros del Comité Permanente de la comunidad de Loma Bonita diligenciaron cartas en busca de apoyo de entidades y autoridades locales.
Llama la atención que el Instituto Nacional de Cultura (Inac) se negó a brindar un apoyo que se le solicitó, consistente en insumos que sumaban $400.
"En enero nos dijeron que no había fondos para esas cosas… ni siquiera una respuesta escrita, solo recibí una llamada a la casa. Les habíamos pedido las tablas para la crucifixión y fondos para el brindis y para sufragar las cuentas de electricidad", explicó Jorge Isaac Cañizales.
El director de obra y presidente del comité afirmó que la respuesta negativa del Inac no los desanimó en su objetivo de mantener vigente el drama en la Semana Santa de 2018, luego de la falta de apoyo y los problemas que confrontaron el año pasado.
Cañizales se mostró orgulloso de formar parte de esta actividad desde sus inicios, en 1978.
Recordó que para aquel entonces, se hacía solo con mímicas, en la capilla Santa Rosa de Lima.
Con los años, el drama cambió de sede y fue creciendo no solo en fama, sino en cantidad de participantes, alcanzando un pico de 180 jóvenes en el año 1980. Aunque el promedio se mantiene en 50 por año.
"Es una labor de evangelización a jóvenes. Intentamos alejarlos de las drogas y llevarlos por los caminos correctos", expresa Cañizales.
Afirmó que la mayoría de los jóvenes nativos de Loma Bonita han participado del drama, convirtiéndose en una tradición de generación a generación.
"Yo continuaré hasta que papá Dios me lo permita. Lo he tomado como una misión", dice Cañizales.