Según un estudio de Naciones Unidas, en Panamá el 40% de la población no tiene acceso a agua potable y el resto padece de problemas para poder contar todos los días con el vital líquido.
Precisamente, la ausencia del agua fue uno de los estandartes que utilizó la actual administración para persuadir a los electores en tiempos de campaña. Eran tiempos de promesas.
No obstante, varias poblaciones sufren a diario el no poder contar con el agua suficiente para cubrir las necesidades. Panamá Oeste, que desde hace algunos meses se convirtió en la décima provincia, es una de esas áreas álgidas.
Por semana, según reportes del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), se reciben entre ocho y 10 denuncias de gente demandando por agua. Eso sin contar con los reportes de daños y rupturas de tuberías y otras situaciones similares.
De igual forma existe demanda de agua en Panamá Este, sobre todo en lugares populares como la 24 de Diciembre, Pacora, Las Garzas, Felipillo y otros.
El noreste del distrito de San Miguelito no escapa a esta realidad, al igual que corregimientos de poblaciones que superan las 100 mil almas como Alcalde Díaz o Chilibre.
Sectores empresariales y de derechos humanos han venido señalando que Panamá debe poner más atención a esta problemática.