Datos
- En la cima
- La Cervecería Nacional lidera el mercado, de más de 3 millones de habitantes, con el 70%.
- Competencia
- Sigue Cervecería Barú con el 20% de preferencia. En 2011, invirtió 20 millones en equipos.
- Alternativa
- El resto, 10%, lo comparten otras licoreras locales y foráneas.
Los panameños empiezan a probar alcohol a temprana edad. Según los expertos, ya a los 14 años los adolescentes han degustado un trago o una cerveza.
Para tener un panorama más específico, según los datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el 63.8% de los jóvenes panameños, entre 15 y 19 años, han probado o consumen regularmente algún tipo de bebida alcohólica.
A simple vista, parece una cifra normal tomando en cuenta que en nuestra sociedad, destapar una cerveza no es tan cuestionado como decantarse por un tabaco.
Al recurrir a una calculadora, descubrimos que 207 mil 522 jóvenes de todo el país, de los 325 mil 270 que contabilizó la Contraloría en el censo de 2010, entre las edades arriba mencionadas, han consumido o consumen alcohol regularmente. Es decir, que los panameños están empezando a ingerir desde muy temprano licor de cualquier tipo. Esta realidad también la confirman los resultados de la Encuesta Nacional de Salud y Calidad de Vida (Enscavi) de Panamá que se realizó en 2009.
Según la investigación, el 89% de los 2,500 encuestados, entre 14 y 19 años, respondió afirmativamente haber consumido alcohol, sobre todo en fiestas de casa, de familiares o en discotecas. Este sondeo fue respaldado por el Instituto Conmemorativo Gorgas, el Instituto Nacional de Estadística y Censo y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
Bienvenido, alcohol
Uno de los principales motivos por los que los jóvenes panameños empiezan a tener contacto directo con esta droga es por cuestiones culturales que se presentan en la familia, como relata el sociólogo Gilberto Toro.
“Como sociedad no tenemos criterios para distinguir lo conveniente de lo inconveniente. Durante mucho tiempo la publicidad, por ejemplo, asoció el consumo de sustancias como el alcohol o el cigarrillo al éxito, hasta que se convirtió en un estereotipo”, explica.
Para la psicóloga Ana María Tejada, la fiesta empieza en casa.
“Este problema, como la mayoría de los que aquejan a nuestra sociedad, comienza en casa. Estamos acostumbrados a ver el alcohol en nuestros hogares. Si un hijo cumple año, hay confeti para los pequeños y cerveza para los adultos. En un quinceaños o en una boda hay alcohol. Para los hijos eso representa una conducta normal que aprenden y que posteriormente practican a partir de la adolescencia, es una costumbre que muy difícilmente puede corregirse”.
A romper cadenas
Pero ¿cómo empezar a romper esos esquemas tan arraigados en nuestra idiosincrasia, en la que ingerir licor se ha vuelto una práctica tolerada?
El párroco de la Iglesia católica Rómulo Aguilar llama a que los padres de familia recuperen los valores. “Tienen que jugar su papel. Si hay una fiesta en la que hay presencia de alcohol, se les debe decir a los hijos quiénes van a tomarlo y quiénes no, los padres deben tomar el control de ellos”. También recomienda que los padres de familia bebedores pongan de su parte, busquen la oración, se congreguen y se aparten de las amistades que los perjudican.
Eusebio Morales, pastor evangélico del Movimiento Misionero Mundial, propone los retiros espirituales. “Alternativas como los retiros espirituales en los que se goza en Cristo, se practican deportes, se hacen dinámicas de todo tipo, nos ayudan a comprender que verdaderamente hay otras formas de divertirse y, lo más importante es que nos acercan a Dios y nos alejan de los vicios”.
Pase de factura
El 50% de los casos que llegan a las salas de urgencia de los hospitales estatales tienen que ver con el alcohol. De esa cifra, el 40% es por violencia entre personas que estaban consumiendo algún tipo de bebida alcohólica. Pero el resto es por enfermedades o efectos nocivos creados por el consumo regular o desmedido, según datos del Ministerio de Salud (Minsa).
El gastroenterólogo Jaime Arosemena dice que la ruta del alcohol sobre el cuerpo genera molestias.
“Las paredes del estómago también pueden irritarse; los músculos del aparato digestivo pueden volverse más flácidos, producir más ácidos y provocar una gastritis”, explica.
Pero en su recorrido, el alcohol llega a los intestinos casi en la misma condición que se bebió, amplía el galeno.
“El alcohol pasa del estómago al intestino delgado, casi sin sufrir transformación alguna, pues este necesita poca digestión. Eso altera considerablemente su funcionamiento, y puede provocar pancreatitis, diabetes o peor aún, una peritonitis”.
Otra de las molestias que se le achacan al alcohol es la cardiomiopatía alcohólica, que es cuando el corazón aumenta de tamaño y presenta un tono muscularflácido.
“El pulso y la presión sanguínea aumentan. Ocasionalmente, la bomba cardiaca se deteriora y ‘explota’, a causa del exceso de trabajo, y produce un fallo congestivo cardiaco”, sostiene.
Si usted cree que es inmortal cuando está de fiesta, mejor sírvase un sorbo de reflexión porque el alcohol también produce pérdida de la memoria, del conocimiento, de la vista, de la audición, hepatitis, cirrosis, cáncer bucal o intestinal, entre otros muchos males casi irremediables.
Panamá sigue entre los mayores consumidores, a pesar de impuestos
La producción y el consumo de bebidas alcohólicas en nuestro país se han incrementado en los últimos años. Hasta agosto de 2012, según cifras de la Contraloría General de la República, se produjeron en este país 21 millones 686 mil 50 litros de productos de este tipo. La más comercializada es la cerveza, luego el ron, seguido del seco, la ginebra, el vodka, whisky, vinos, coñac y anís. Un estudio del Instituto de Salud Mental (Insam), realizado en 2008, reveló que cada panameño consume 8.9 litros de alcohol por año, un promedio menos que el de los venezolanos que ocupan el primer lugar de consumo en la región.
A pesar de las legislaciones y leyes que han resultado en impuestos para los productores y consumidores, las personas siguen consumiendo estos productos casi al mismo nivel que los artículos de primera necesidad.
Recientemente, el diputado del PRD Raúl Pineda presentó un proyecto de ley que busca modificar el artículo 16 de la Ley 45.
Esta medida les exigiría a todas las licoreras colocarles un timbre a las etiquetas de los productos cuyo contenido sea mayor al 5% de alcohol.
El negocio está de farra
La demanda se incrementa cada año.
50% problema
En la mitad de los casos atendidos en urgencias locales hay alcohol.
25% herencia
Los hijos de padres alcohólicos heredan esta condición, según expertos.
5.1% crecimiento
Ese fue el aumento del consumo de alcohol en Panamá en 2011.
La industria cervecera panameña genera unos 2 mil 500 empleos directos y otros 72 mil de forma indirecta, según datos del Mici.
