Gran preocupación hay en el país ante la falta de mano de obra capacitada y la necesidad de traer extranjeros para ocupar ciertos puestos de trabajo, con lo que se desplaza a panameños, según expertos en temas laborales.
De agosto del 2015 a marzo del 2016, la población ocupada aumentó en 37 mil 573, según datos de la Contraloría General, sin embargo, se emitieron más de 24 mil 775 permisos de trabajo a extranjeros de enero del año pasado a enero de 2016.
Situación que refleja que la mano de obra extranjera cada día gana terreno.
Expertos indican que de seguir con este ritmo de aprobación de permisos laborales a extranjeros, representarían más del 50% de los nuevos empleos que se generen en el país, cifra superior a los pronósticos hechos por Nathan Associates en un estudio sobre la economía panameña.
Según René Quevedo, especialista en temas laborales, este informe planteaba que entre el 28% y 45% de los nuevos empleos a ser generados por la economía panameña entre el 2013 y 2025 requerirán la importación de mano de obra.
"La brecha continuará a menos que se tomen las medidas para mejorar la pertinencia de la educación, es decir, que la misma genere las competencias que necesita el sector laboral", dijo.
Destacó que los gremios están bastante preocupados, particularmente, el Consejo del Sector Privado para la Asistencia Educacional (Cospae).
"Lamentablemente, los jóvenes son los más perjudicados, y mientras nuestra educación siga divorciada de la realidad laboral del país, la situación no va a mejorar", señaló.
Frente a esta situación, Ricardo Sotelo, presidente del Sindicato de Industriales de Panamá (SIP), señaló que tanto el sector privado como el público deben sentarse y elaborar un plan para ver cómo se puede mejorar el sistema educativo del país.
"El tema educativo en Panamá es complicado porque van todos los niveles, tanto técnico vocacional como universitario, en donde hace falta capacitar mejor a la población para que acceda a puestos de trabajo bien remunerados", agregó Sotelo.
El presidente del SIP resaltó que, al final, lo que se está buscando es llegar a un acuerdo social para mejorar la educación en términos generales y, obviamente, no solo para beneficiar al sector industrial, sino en términos generales a todos los sectores que ven difícil en ocasiones conseguir mano de obra bien calificada.
Acuerdos que muy pocas veces se dan, ya que según Quevedo, el problema que tiene Panamá es la escasa coordinación que hay entre las autoridades educativas y la empresa privada, lo que crea distorsiones entre la demanda laboral y la oferta en el sector empresarial.