
En la vida sentimental los problemas del corazón son los más dolorosos y cuando este se rompe, es muy difícil que vuelva a sanar. En la medicina ocurre igual, pero cuando el corazón ya no da más, este debe ser reemplazado por uno más sano a través de un trasplante.
Cambiar un corazón no es fácil y requiere de un equipo élite de cirujanos cardiovasculares y cardiólogos entrenados especialmente para este tipo de cirugías. Actualmente, si un panameño requiere esa operación, debe viajar a otros países donde la intervención puede costar hasta 172 mil dólares, si fuera en Estados Unidos.
El primero de abril de 2011, el director de la Caja de Seguro Social (CSS), Guillermo Sáez Llorens, dijo que esa historia iba a cambiar, porque en agosto de ese año se realizaría en el Complejo Hospitalario de la institución el primer trasplante cardíaco del país.
Sin embargo, la operación nunca se hizo y al sol de hoy la Organización Panameña de Trasplantes (OPT) aún no se atreve a precisar cuándo iniciará ese programa, mientras que en la CSS hay hermetismo y se niegan a hablar del tema.
Demora
El nefrólogo y director de la OPT, César Cuevas, explicó que el atraso de casi 20 meses para la puesta en marcha del programa de corazón fue básicamente por falta de recurso humano, complicaciones por los problemas de infecciones nosocomiales y las adecuaciones de la sala de cuidados intensivos del Complejo Hospitalario de la CSS, hospital sede del programa y casa de los cirujanos cardiovasculares del país.
“Se está trabajando en eso, pero no es una tarea fácil”, dijo Cuevas.
Trascendió que a pesar de que ya existen cirujanos cardiovasculares entrenados en el tema, el programa también se estancó porque de los 20 cardiólogos que laboran en el Complejo Hospitalario de la CSS, ninguno ha mostrado interés en capacitarse para atender a los pacientes de este tipo de trasplante.
Solo se necesita un cardiólogo para iniciar el programa, pero el mínimo recomendable son dos, por el trabajo abrumador que este programa genera, pues hay que dar seguimiento al paciente trasplantado a través de exámenes periódicos y, entre otras cosas, biopsias semanales del nuevo corazón implantado.
En Panamá los cardiólogos escasean, de hecho la Sociedad Panameña de Cardiología estima que solo hay unos 70 especialistas para atender la población panameña de más de 3 millones de habitantes.
“Hay una crisis en la cardiología panameña, estamos creciendo, pero no al ritmo que deberíamos para poder enfrentar el crecimiento acelerado de la población”, aseveró el secretario del gremio, Dr. Bey Mario Lombana.
El cardiólogo explicó que una de las causas por las que hay pocos especialistas es porque el programa de estudios es riguroso. Para ser cardiólogo, el interesado debe pasar unos 12 años estudiando, desde que se matricula en la carrera de medicina general hasta la especialidad, claro suponiendo que pase todas las asignaturas y no pierda ni un solo semestre.
Las subespecialidades dentro de la cardiología aún no están disponibles en Panamá y solo pueden ser estudiadas en el exterior, lo que significa una inversión de miles de dólares y al menos un año adicional de estudios.
Lombana, quien también es jefe de docencia en el Servicio de Cardiología del Complejo Hospitalario de la CSS, explicó que en años anteriores se graduaba un cardiólogo por año, pero se dará salida a cuatro, precisamente para tratar de mitigar la carencia.
Trasplante
La OPT maneja actualmente cuatro programas de trasplantes de órganos, el de córneas, riñones, hígado y médula ósea.
Están pendientes, y sin fecha de inicio, el trasplante de corazón y de huesos.
Al no haber un programa de corazón, no existe una lista de espera, ni de donantes, además la operación se debe realizar en otro país.
El paciente asegurado puede solicitar a la CSS una ayuda económica para la cirugía y en los últimos dos años solo una persona ha tramitado, a través de la OPT, la autorización para ser trasplantado de corazón en Colombia, donde la cirugía tiene un precio estimado de 100 mil dólares.
El corazón se obtiene de un donante fallecido. Una vez localizado, los especialistas tienen entre 6 a 18 horas para extraer el órgano y enviarlo rumbo a la sala de operaciones donde se hará el trasplante. Si se sobrepasa ese límite de tiempo se malogra la donación, es una carrera contra el tiempo.
Dentro del procedimiento se incluye la identificación del fallecido, localizar sus familiares y pedirles la autorización para extraer el órgano.
“En el caso del corazón, la compatibilidad no es el problema, porque se puede resolver con medicamentos, sino tener el recurso humano y los equipos para llevarlo a cabo”, puntualizó Cuevas.