Uno de los mayores errores del presidente de la República, Juan Carlos Varela, ha sido escoger un Gabinete dividido entre su círculo cero y quienes proceden de compromisos políticos.
Esto hace que el presidente de la República no pueda pedir la renuncia de algunos de los ministros que no han hecho un buen desempeño en el engranaje gubernamental, y se vean desestabilizadas las áreas más sensitivas.

Una muestra de ello se vio reflejada en la salida del ministro de Seguridad Pública, Rodolfo Aguilera, quien, según analistas, procedería del equipo de trabajo político del mandatario, pero al cual el presidente nunca pidió su renuncia, pese a verse expuesto a la crítica de varios sectores por arrojar malos resultados en materia de seguridad.
Al igual que Aguilera, estaría el ministro de Gobierno, Milton Henríquez, acusado de ejercer una mala gestión marcada por el nepotismo y mal uso de los fondos públicos, pero al cual no se le han hecho mayores demandas, por tratarse de un aliado político en las elecciones pasadas, según el acuerdo del Pueblo Primero, entre el Partido Panameñista y el Partido Popular, este último en donde el ministro Henríquez fungió como presidente.

También el ministro de Desarrollo Social, Alcibiades Vásquez, militante de la vieja guardia del panameñismo, que ocupa uno de los cargos más políticos.
No obstante, existe una diferencia notable en ministerios como la Presidencia de la República, donde el mandatario ha impuesto un círculo cero entre sus miembros, que es liderado por Álvaro Alemán, y su ministro consejero Francisco Sierra, quien recientemente fue nombrado como directivo del Canal.

Sierra ha sido vicepresidente ejecutivo de Finanzas del Banco General, del cual es copropietario el mayor donante de campaña de Varela, Stanley Motta.
En el caso del exasesor presidencial Ramón Fonseca Mora, quien debió salir de la Presidencia por el escándalo de creación de sociedades anónimas para supuestamente blanquear capitales y evadir impuestos, este también pertenecía al círculo político del Ejecutivo, al igual que el otro ministro consejero y Temístocles Díaz.
Esta situación haría que los ministros enfoquen su trabajo en una doble vía, y se produzca una baja ejecución por parte del Gobierno, a tal punto que temas sensitivos como educación, obras públicas y salud, entre otros, entren en un periodo de crisis, al haber quedado en manos de figuras con intereses particulares, coincidieron los analistas.
Se trata de Marcela Paredes de Vásquez, en Educación; Ramón Arosemena, en Obras Públicas, y Javier Terrientes, en Salud. Además de directores de instituciones como el Tránsito y la Caja de Seguro Social.
Sin embargo, el presidente Varela ha defendido la labor de su gabinete, al señalar que "los ministros, que me acompañan, están comprometidos en servir a este país".
El presidente Juan Carlos Varela dijo en medio de la crisis que se vive en el país, sentirse a gusto con el trabajo de sus ministros, incluso del exministro de Seguridad Rodolfo Aguilera.
Estas declaraciones han hecho que expertos reaccionen en que "si el presidente se atreve a manifestar que los ministros han hecho las cosas bien, entonces debe tomar la responsabilidad de las cosas que se han hecho mal".
Y es que dentro de la estructura gubernamental, miembros del Gobierno han reconocido el poco empuje de algunos de los ministros y su trabajo en la administración del presidente Varela.
Carlos Duboy, secretario de Metas de la Presidencia, ha excusado que "en gran parte, es culpa de los propios ministros, que no saben cómo vender su trabajo (...).
Esto produjo hace casi un mes, que el mandatario anunciara la apertura de un proceso de evaluación de su gabinete para determinar cambios en la estrategia de trabajo en algunas carteras.
Tras una gira por los Estados Unidos, el presidente informó que hará entrevistas individuales a cada uno de sus ministros y directores, y luego evaluará si debe o no hacer cambios en el gabinete.
Frente a esto, críticos de su gestión han afirmado que el presidente podría postergar un año más el cambio de su equipo de trabajo, debido a la deuda política que tiene con sectores poderosos.
Esto hace que los críticos de la gestión del presidente acrediten el problema más al jefe del Ejecutivo que a los encargados de cada una de las carteras de trabajo.
El dirigente de Cambio Democrático (CD), Luis Eduardo Camacho, opinó que "el problema de Panamá no son los ministros, sino la cabeza", en alusión al presidente Varela.
De acuerdo con Camacho, la situación del país no se arregla con cambios en el Consejo de Gabinete, sino con un cambio de mentalidad de Varela "cuando entienda que está destruyendo al país".
Mientras que el excandidato presidencial del Partido Revolucionario Democrático (PRD) Juan Carlos Navarro señala que "habría que cambiarlo a él mismo -Juan Carlos Varela-, si él es el jefe de ese equipo".
Navarro expuso que "el Gobierno va a la deriva" y en el caso específico de la Caja de Seguro Social (CSS), "están acabando con esa institución".
"Estos señores no pueden con ese trabajo, nunca debieron estar ahí, y hay que sacarlos rápido y poner a alguien que pueda enderezar un barco que tiene un presupuesto de 4 mil 700 millones de dólares al año", manifestó el dirigente perredista.
Miembros del gabinete han revelado su posición en el Gobierno
Los ministros que acompañan al presidente Juan Carlos Varela han querido distanciarse de su vínculo político sin poder lograrlo.
Arango se desliga: El ministro de Desarrollo Agropecuario, Jorge Arango, reconoció: "yo político no soy, pero afirmo que el apoyo de la Asamblea Nacional y del gabinete del presidente Juan Carlos Varela han sido de beneficio para el agro”.
Debió dejar el cargo: El exministro de Seguridad Pública Adolfo Aguilera hizo uso de su poder político para mantenerse en el Gobierno, pese a las denuncias en su contra por la mala implementación de las políticas de seguridad.
Mides, un símbolo político: El Ministerio de Desarrollo Social (Mides) se ha convertido en una de las carteras más politizadas, que muestra de ello ha sido centro del debate, ante las arbitrariedades que allí se producen, afirman los analistas.
Claves
30 días han pasado desde que el presidente anunció que evaluaría el desempeño de sus ministros.
5 ministros han sido cuestionados por su labor, y recibido una baja aceptación popular.