El reto del Gobierno en materia de seguridad para este quinquenio eran las pandillas, no obstante, ha dejado de lado el trabajo que se venía realizando en otras administraciones, lamentó el exministro de Seguridad Pública José Raúl Mulino.
Mulino explicó que se descuidó la identificación y el arresto de los actores de pandillas, reemplazándolo con el programa de Barrios Seguros, lo que a su juicio ha sido un fracaso rotundo.
"Bonos para pandilleros que ahora sirven para intereses políticos y a lo interno del Ministerio de Seguridad. Hubo corrupción, y en vez de botar a personal, se dieron traslados hacia otras dependencias para tirar tierra al asunto", destacó.
Agregó que el país enfrenta una dicotomía distinta a la de otros quinquenios, con más de 900 muertos, con luces rojas en provincias como Chiriquí.
"La pandilla hoy cambió, y la pandilla colombiana se mezcló a la pandilla mexicana, y cuando entran, hay otros factores muy tristes, como meterle 40 tiros a una persona y no importa que muera una menor de edad", sostuvo.
Añadió que la sicología del crimen varía según las provincias, y ya la variante no es tan proporcional a la de la ciudad capital.
"El tema no es meter policías, sino llevar una estructura para decir dónde vamos a actuar, y meter el factor financiero para saber dónde les vamos a caer", manifestó el exministro.
Sin embargo, criticó que la moral de la Policía Nacional se encuentra por el suelo.
Datos
Costoso: Entre el 2014 y 2015, el programa Barrios Seguros le costó al Estado $15 millones y para el 2016 se aplicó un traslado de partida de un millón 900 mil 688 dólares.
Desertan: Las autoridades aseguran que entre 10% y 15% de los integrantes de Barrios Seguros han desertado del programa y en la mayoría de los casos siguen delinquiendo.
Poco tiempo: El programa Barrios Seguros consiste en capacitar por seis meses a jóvenes delincuentes para reintegrarlos a la sociedad y darles un trabajo.