Los jóvenes panameños que asisten a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en Brasil desafiaron el mal tiempo para llevar, de puerta en puerta, el Evangelio a los católicos de las ciudades de Petrópolis y Mauá, sacudidas en los últimos años por fuertes temporales que han dejado decenas de muertos.
Monseñor José Luis Lacunza, obispo de Chiriquí, quien acompaña al arzobispo de Panamá, José Domingo Ulloa, y al resto de la delegación panameña que permanece en Brasil, dijo vía telefónica a Panamá América desde Río que es “revitalizante” ver cómo los jóvenes pasan necesidades y desafían la lluvia y el frío para llevar la palabra de Dios a quienes la necesitan.

“Esto le da fuerzas a uno y hace preguntarse qué se puede hacer por esta juventud”, afirmó.
Los jóvenes panameños se mezclaron, durante una semana, con otros cinco mil provenientes de diferentes partes del mundo, para convertirse en misioneros en Petrópolis y Mauá, en donde fueron alojados y tratados de una forma muy amable por los habitantes de estas ciudades.
Petrópolis es una ciudad turística ubicada a 68 kilómetros de Río de Janeiro, en las montañas de la Serra dos Orgaos, en el valle de los ríos Quitandihna y Piabanha. Es conocida como la “ciudad imperial” y tiene 295 mil 917 habitantes.
Esta ciudad ha sido azotada en los últimos años por fuertes temporales que han dejado decenas de muertos y pérdidas materiales.
En el año 2011 se produjeron las peores inundaciones de Brasil, con más de un millar de muertos en el área de Petrópolis, y en marzo de este año hubo 16 defunciones por esta causa.
Petrópolis, junto a sus vecinas Teresópolis y Nova Friburgo, fueron las ciudades más afectadas por las lluvias registradas a comienzos de 2011. Petrópolis tiene un cuadro de pobreza y riesgo social marcado.
La fuerte lluvia que ha caído en los últimos días en Brasil trastocó todo el itinerario del papa y de la Jornada Mundial de la Juventud.
Algo inolvidable
Yorlenys Allen, de la diócesis de Colón, estuvo como misionera en el municipio de Mauá y afirmó en declaraciones a la televisora católica FETV canal 5 que esta experiencia fue simplemente “inolvidable”.
Mauá está ubicado en el estado de Sao Paulo y tiene una población de 413 mil 943 habitantes. Es recordada aún como la “capital de la cerámica”, debido a la importancia que tuvo esta actividad en el desarrollo del municipio.
Este lugar también resultó muy afectado durante las inundaciones de 2011, en las cuales murieron 11 personas en Sao Paulo.
Allen dijo además que “el simple hecho de haber viajado a Brasil para ver de cerca al papa Francisco la llena de orgullo porque la iglesia se mantiene muy viva en sus corazones”.
La joven se mostró muy agradecida con los brasileños por el recibimiento que brindaron a la delegación panameña y a los jóvenes de otros países.
Sostuvo que está en Brasil desde la prejornada, que comenzó a mediados de julio.
Indicó que otros jóvenes estuvieron en el municipio de Petrópolis, donde convivieron varios días con una familia que los trató muy bien.
Por su parte, Lacunza indicó que los jóvenes le comunicaron que su experiencia en Petrópolis fue “muy impactante”.
Agregó que los obispos panameños que han acudido a la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) también han tenido una agenda muy estrecha, oficiando misas en la ciudad de Río y en su periferia.
Informó que hoy unos mil obispos de diferentes partes del mundo concelebrarán una homilía con el papa Francisco en Copacabana, en donde se realizará el resto de los eventos que faltan hasta el fin de la Jornada, que es el domingo.
Explicó que los eventos se desarrollarán en la playa de Copacabana porque el mal tiempo ha anegado y llenado de lodo algunos poblados.
Manifestó que no han tenido contacto directo con el papa Francisco, pero que la Jornada ha servido para que la juventud sepa que debe asumir los retos que les plantea la vida.
Lacunza comparte el criterio de que el papa ha roto todos los paradigmas en materia de seguridad y lo atribuye a “la cercanía que muestra con la gente desde el primer día”.
“Él no solamente es cercano de palabra, también lo es con la gente”, planteó.
Sostuvo que la delegación encabezada por el arzobispo Ulloa regresará al país el lunes 29 y que los jóvenes lo harán por separado, dependiendo del itinerario de sus agencias de viaje.
Intercambio cultural
A lo largo de las actividades de la Jornada Mundial de la Juventud, los jóvenes panameños han tenido la oportunidad de intercambiar ideas en las distintas catequesis que se les han impartido sobre diversos temas.
Estos jóvenes han sido recibidos en diferentes comunidades y se les ha dado alojamiento en la mayoría de estos lugares. Por lo general, hay dos panameños por casa, informó a Panamá América Collita Denis, de la televisora católica FETV, quien ha seguido muy de cerca el desempeño de la delegación panameña.
Los chicos están acompañados por sacerdotes de Santa Fe de Veraguas, de La Chorrera y Colón.
Precisó que cerca de tres millones de jóvenes de todo el mundo están reunidos en Río de Janeiro para conocer al nuevo papa y recibir de él sus enseñanzas.
Denis destacó que la inclemencia del tiempo en Río de Janeiro no ha sido impedimento para que los jóvenes sigan con sus actividades en este importante evento para la Iglesia católica mundial.
Además, la delegación panameña tuvo la oportunidad de visitar la estatua del Cristo Redentor.
Vía Crucis
Ayer los jóvenes de Panamá y de 189 países del mundo participaron en el vía crucis con el papa Francisco.
El papa dijo que con la cruz Jesús se une a los muchos jóvenes que han perdido su confianza en las instituciones políticas “porque ven egoísmo y corrupción”, o que han perdido su fe en la Iglesia e incluso en Dios, “por la incoherencia de los cristianos y de los ministros del Evangelio”.
El papa Francisco afirmó en la jornada de ayer que nadie puede tocar la cruz de Jesús sin dejar algo en ella y sin llevar consigo algo de la cruz a la propia vida y preguntó qué enseña la cruz a nuestras vidas. “Jesús con su cruz recorre nuestras calles para cargar con nuestros miedos”.