Sociedad

La Peatonal de Santa Ana, un ‘salsipuedes’ sin control

El tránsito de los visitantes por el sitio turístico se ha convertido en un peligro por los constantes robos, la insalubridad y la venta de contrabando. Los puestos de buhonería, locales de expendio de comida, venta de medicinas sin registro médico y otras anomalías preocupan a las autoridades.

El Black Friday en la popular Peatonal de Santa Ana no enloquece a los compradores locales y mucho menos a consumidores extranjeros que son atraídos por las mágicas ofertas que promocionan un año antes los modernos malls panameños.

Allí la batalla por obtener un plasma de 32” o un celular de última generación a solo $100.00 no es la prioridad. La verdadera contienda se desata por conseguir un espacio para poder caminar o bien para montar un puesto de buhonería, aunque sea de forma ilegal. “La mayoría de ellos (buhoneros) no cumple las normas ni paga los impuestos”, afirma el alcalde José Blandón.

 

A pesar de que es una calzada de 850 metros de longitud y 7 metros de ancho, la proliferación de puestos ambulantes, de barberías, venta de remedios naturales, cigarrillos, CD y ropa de contrabando, entre muchas otras chucherías, impide el libre tránsito de los visitantes, al punto de que los robos de celulares o wallets son constantes. En otras palabras, en la Peatonal, cada día hay Black Friday.

 

La imagen que se vende en otros países de una zona como esta se desvanece al pisar los adoquines cubiertos con moho que se instalaron sobre lo que antes fue una carretera de un solo sentido. “Allí por años se celebraron los famosos Carnavales de la avenida Central”, afirma la exgobernadora Mayín Correa.

Pero aunque no pasan vehículos desde 1993, el humo de tabaco, de inciensos, de todo tipo de sahumerios o el que emana de los puestos de hamburguesas y hot dogs en nada parece incomodar a los 5,000 visitantes diarios que recibe el primer centro comercial del país, según datos del Ministerio de Comercio e Industrias (Mici).

 

Humo, olores a letrina, aceras atestadas de toldas de legumbres, ropa y basura a punto de descomponerse se combinan con el incremento de improvisados puestos de madera y zinc.

Y el ruido de las bocinas de los almacenes se une con la algarabía de algunos “profetas evangélicos” que también han encontrado “su paraíso” para predicar y recolectar algo de “ofrenda”. Entra y pasa de todo en la Central, menos la ley.

 

De hecho, son las propias autoridades quienes reconocen el caos que gobierna la Peatonal, tal como lo sugiere Jair Martínez, representante del corregimiento de Santa Ana. “Allí hay un foco de insalubridad, de ilegalidad, de extranjeros sin papeles y una anarquía que me preocupa”, señala el edil.

Incluso, ni el Municipio conoce cuántas personas ejercen de manera incorrecta el comercio informal. “No tenemos una cifra concreta, pero vamos a empezar a hacer el censo de la buhonería, a limpiar y devolverle el título de peatonal turística”, declaró Blandón al término de una sesión en el Consejo Municipal, ubicado a pocas cuadras de la famosa Peatonal.

En dicha avenida no se distinguen los días de semana, solo los domingos la intensidad comercial disminuye, mas no la mendicidad que utiliza como guarida los puestos y las aceras de los almacenes que, por ser un día de descanso, cierran su telón de metal.

Otro detalle que no escapa es la pelea por ser quien se quede con los clientes. Algunos comerciantes han optado por ordenar a colombianas y dominicanas pararse fuera de los burdeles para que oferten sus besos e inviten a los transeúntes a “pasar un buen rato”. Estas féminas son igual de voluptuosas que los maniquíes inmóviles que lucen ropa interior o la última colección de trajes para fiestas de fin de año en las curtidas vitrinas.

Sin embargo, “esas muñecas de plástico y de gran volumen ya no resuelven como las de carne y hueso”, asegura Francisco Aranda, un colombiano que labora como vendedor de una tienda por departamentos. “Hermano, negocio es negocio, nos ha tocado darles bolsitas de pop corn a los clientes para que entren a los locales y eso ayuda”, cuenta.

Consumir una “chicha”, un emparedado o una rebanada de piña podría afectar la salud, si se toma en cuenta que, por ejemplo, al lado de una peruana que despacha una empanada, una dominicana pinta relieves en las uñas de sus clientas. También se puede observar personas que comercializan productos para la piel o remedios para la vista que tienen origen casero y no industrial.

“Estos artículos no deben ser adquiridos porque no cuentan con registro sanitario, el que los consume lo hace bajo su propio riesgo”, explica Carlos Gálvez, director de Bioseguridad del Ministerio de Salud (Minsa).

Este medio trató de obtener cifras de operativos de salud en el área, pero no fue posible. Sí se pudo conocer que durante la época del Mundial de Fútbol, más de mil camisetas de diversos equipos fueron decomisadas en dos redadas realizadas el mes de junio. Incluso había suéteres que aún no habían estrenado en Europa.

Twitter

Los tuiteros están a favor de la reubicación de los buhoneros y de que se limpie el lugar.

  • @FemmeNikit: “Sí, parece un tiradero gigante de todo, sin seguridad ni atractivo. En esa vía solo debieran estar algunas bancas y las plantas”.
  • @mbatistarios: “A la administración de Roxana Méndez se le pidió arreglar eso y nada”.
  • @belpancake: “Esa área se ve fea, siempre está sucia y huele a orine o heces. No se camina con tranquilidad, no hay aceras”.
  • @fabio161968: “Claro que sí deben reubicar a todas esas personas que obstruyen el libre tránsito”.
  • @Joselynduartei: “¡Son personas que buscan ganarse la vida! Si busca otras condiciones, a menos de 15 minutos están los malls”.
  • @lg0220: “Es una porquería, no hay por donde caminar”.
  • @caballeror16: “El Sr. que vende zapatos artesanales desde hace 20 años aún lo hace en el mismo lugar, mi mamá me los compraba allí; ahora yo a mi hija... los malls nos ahuyentan”.
  • 2 de enero, fecha para la cual ya no debe haber publicidad en la Peatonal.
  • Daniel Camargo / Jubilado: Yo considero que este es un lugar muy céntrico para pasar un rato y venir en familia, pero tanto de día como de noche siente uno que debiera haber más vigilancia, sobre todo los fines de semana, cuando hay más público.
  • Javier González / Trabajador: Hay muchas ocasiones en que la basura es un espectáculo bastante deprimente. La gente tampoco coopera porque la lanza a la calle o sobre los potes donde están las únicas plantas que adornan toda esta peatonal.
  • Carlos Marín / Trabajador: Deberían acondicionarla para que en verdad lleguen turistas de afuera. Claro que deben darles oportunidad a los panameños y no elevar los precios en los almacenes, porque entonces ya no sería una peatonal popular.


fecha edicion
old id
953482
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América