Sociedad

Más de 15,000 estudiantes optan seguir en la escuela

El sistema educativo debe superar los factores económicos, sociales y socioeducativos para romper el ciclo de jóvenes que dejan sus estudios. La mala distribución de la riqueza, así como el incremento de empleos informales en el país, inciden en el acceso y continuidad de la educación.


Erika Edith Quiñones (erika.quinones@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Encuesta 2012

  • Resultados
  • Datos de la Encuesta de Hogares revelan la existencia de 488,289 trabajadores informales no agrícolas.
  • Informalidad
  • 37 de cada 100 ocupados tienen un empleo informal.
  • Contraste
  • Si se compara con las cifras de 2011, se observa un leve aumento en el empleo informal, el cual pasó de 36.9% a 37.0%.

Disminución

  • Niños, niñas y adolescentes desertores a nivel nacional.
5.1%

2009

  • 41,112 es la cifra encontrada por la actual administración.
4.2%

2010

  • 34,279 estudiantes abandonaron el sistema educativo.
3.5%

2011

  • 28,596 desertaron por problemas sociales o económicos.
3.1%

2012

  • 26,009 decidieron dejar los estudios durante el año.

La deserción escolar es quizás una de las asignaturas pendientes que el sistema educativo todavía no logra superar; sin embargo, entre el 2009 y el 2012, un total de 15,103 estudiantes optaron por no abandonar la escuela y continuar sus estudios.

Los programas de ayuda social como la Beca Universal y el bono escolar han contribuido a que más adolescentes se mantengan en el sistema educativo, pero las cifras dan muestra de que falta mucho por hacer.

Estadísticas suministrados por el Ministerio de Educación (Meduca) reflejan que en 2009, de 806,120 estudiantes matriculados, 41,112 (5.1%) dejaron a un lado los libros y cuadernos.

Tres años después, aunque con una notoria disminución, aún 26,009 (3.1%) jóvenes, de 838,994 que ingresaron en 2012 a los centros educativos, desertaron.

¿Qué obliga a los jóvenes a que desistan de los estudios?

Una mezcla de tres factores asociados, comentó Franklin De Gracia, director nacional de Planeamiento Educativo (ver ilustración), que van desde la disponibilidad de recursos en el hogar, la ausencia de uno de los padres y carencia de afecto, hasta los tradicionales métodos de enseñanza.

Los hechos

Ricardo, con 14 años de edad y cursando apenas el quinto grado, el año pasado abandonó la escuela.

Los problemas de conducta y el poco interés por el estudio fueron las causas.

Detrás de su historia hay condiciones que jugaron un papel importante en esta decisión.

Es hijo de madre soltera, quien para poder llevar un sustento a su humilde hogar se ve obligada a trabajar, dejándolos a él y a su hermana menor bajo la vigilancia de su abuela.

Aunque en la escuela le dieron muchas oportunidades para que siguiera estudiando, no mostró interés, contó Anayansi, su madre. Incluso, se le dio tiempo de que estudiara por módulos, pero no llegó a dar la talla.

No fue por no apoyarlo, porque hasta su padre un tiempo lo hizo, recordó Anayansi, pero era un niño con expediente de mala conducta, que a mitad de año lo sacaron porque ya no lo querían en el plantel.

El propio Ricardo manifestó que la escuela no le era atractiva y no porque no entendiera las clases, sino que no le gustaba asistir. Se dejó llevar por la gavilla, y muchas veces en vez de entrar al salón se escapaba con los amigos a escuchar música o jugar en casa de alguno de ellos.

Este ciclo se repite en otros hogares, donde también existe un factor asociado oculto, el fracaso. De Gracia señaló que un estudiante que fracasa probablemente deserta, porque no le atrae regresar el próximo año al mismo grado.

Noemí Castillo, del movimiento Unidos por la Educación, coincidió en este punto.

Destacó que le toma a los niños nueve años terminar la primaria, y que esa repetición acumulada lo que trae es falta de interés y frustración por las escuelas.

El distrito de San Miguelito y Panamá Centro se mantienen como las zonas donde más los muchachos abandonan los estudios, indicó De Gracia.

La distancia entre el centro educativo y el estudiante, muchas veces, incide en los costos de movilización, que para los padres se les hace difícil costear.

Sin embargo, Castillo maneja la tesis de que los pocos conocimientos básicos (lectura, escritura y matemáticas) adquiridos por los estudiantes en la primaria se convierten en una barrera al llegar a un séptimo y octavo grado.

De hecho, señaló que es allí donde la escuela deja de ser atractiva para los muchachos y llega, hasta cierto punto, a ser pertinente para los padres, que necesitan mano de obra porque en casa escasea el recurso.

Dentro del análisis que hace el sociólogo Marcos Gandásegui, además de los problemas sociales, hay un factor estructural que influye en la situación y tiene que ver con el hecho de tener una economía que no está generando empleos formales, lo cual está llevando al crecimiento del trabajo informal.

“Esto lo que hace en última instancia es desintegrar la familia”, expresó Gandásegui, porque el padre aparece de vez en cuando, y la madre tiene que salir a trabajar, perdiéndose la autoridad en el hogar.

La ausencia de esta figura lleva a que los jóvenes la encuentren en las pandillas, creando serios problemas que no se resuelven fácilmente, lo cual contribuye a la deserción.

El economista Aristides Hernández no va muy lejos.

“La esencia de la mala distribución de la riqueza incide en que algunos no puedan educarse tan bien como otros”, sostuvo.

Agregó que si a una persona con salario mínimo le cuesta educar a sus hijos, para quien tiene un empleo informal el problema es mayor.

Solo en la alimentación de un niño se requieren no menos de 100 dólares.

Hernández reconoció que, aunque en alguna manera los subsidios han intentado mejorar la situación, no son suficientes para resolver el problema.

Iniciativas

Para romper el ciclo de los tres factores asociados a la deserción, el Meduca ha realizado una inversión en los últimos tres años de 120 millones de dólares en ayudas escolares (bono escolares, computadoras, dotación de libros y, en su momento, mochilas).

Sobre el aspecto de la Beca Universal, Castillo consideró que la estrategia debe rediseñarse, ya que debe dirigirse a quienes lo necesitan, para así poder reducir la brecha de los que tienen y los que no tienen.

En otro aspecto, el Ministerio ha hecho de la escuela un lugar más amigable, incentivando actividades extracurriculares para que los jóvenes dejen de verla como cuatro paredes a donde solo van a aprender.

Asimismo, ha trabajado en cambiar el método de enseñanza. ¿Cómo? De Gracia dijo que a través de la capacitación en nuevas metodologías de enseñanza en competencia y de evaluación.

En la capacitación de los docentes en tecnología, el Meduca ha invertido 54 millones de dólares, que incluye la dotación de computadoras a cada educador.

 

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902662
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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