Hace un año, cuando el presidente Juan Carlos Varela desistía, en ese entonces, de convocar a una asamblea constituyente, se excusó con el hecho de que el momento político que se vivía no era el más adecuado.
Ahora, ante el anuncio de que se analizarán nuevas reformas a la Constitución, con lo que retoma su promesa, hay quienes piensan que el momento no lo acompaña debido a la baja popularidad de la que goza y cerca del ecuador de su mandato, cuando la coyuntura electoral vuelve a despertarse con miras a 2019.
Para el analista Jaime Porcel, Varela emprende una empresa osada con retomar una promesa de campaña no cumplida a mitad de su gobierno, con una gestión rechazada en las encuestas por la mayoría, en medio, precisamente, de no la mejor época política.
"La mejor época política es, sin duda, el inicio de una administración pública, porque ya a estos niveles, cuando empieza a acercarse a la mitad, lo natural es que la gente empieza a mostrar disconformidad", explicó.
Ahora bien, el mandatario no habló de convocar una constituyente, sino de elevar a rango constitucional temas surgidos de los diálogos que se han establecido sobre salud, educación y gobiernos locales.
El abogado Ernesto Cedeño no descarta que la Carta Magna se pueda modificar mediante una asamblea constituyente, ya que, al fin de cuentas, el presidente dijo que se va a demorar un año para estudiar el fondo y la forma de los cambios que se podrían dar.
"Quiere decir que no cree mucho ahora mismo en quiénes van ser los 60 constituyentes, si hay elecciones, pero por lo menos retomó el tema", expresó Cedeño.
Otro que, a pesar del tiempo, considera que fue positivo que el mandatario retomara la idea de renovar la Constitución fue el vicepresidente del Colegio de Abogados, Juan Carlos Araúz, quien afirmó que Varela tiene que honrar la confianza con la que fue electo presidente de la República.
"En cuanto al momento, entrarán las consideraciones de carácter político, sin embargo, por otro lado, él tiene la responsabilidad de cumplir lo que prometió", sostuvo.
En referencia al mecanismo para impulsar los cambios constitucionales, Araúz lamentaría que el escenario no permita la participación de los ciudadanos, como lo sería una asamblea constituyente.
"Pasarán a un escenario de aprobación de carácter político, a través de la Asamblea, y ese escenario aparta el debate ciudadano en el que el conjunto de los ciudadanos podamos tener una participación con mayor efectividad", manifestó el abogado.
Araúz estima que si se elige algunos de los otros mecanismos, la ciudadanía tendrá un rol más limitado.
Procedimientos
El Título XIII de la Constitución Política establece tres procedimientos para reformarla.
El primero es mediante la aprobación de dos asambleas distintas, el cual fue empleado para realizar las últimas reformas, en 2004, entre los gobiernos de Mireya Moscoso y Martín Torrijos.
El segundo es por referendo, luego de que es aprobado en dos legislaturas por la mayoría absoluta en la Asamblea Nacional.
En 1992, bajo el gobierno de Guillermo Endara, y en 1998, siendo presidente Ernesto Pérez Balladares, se intentó pasar cambios a la Constitución por esta vía, los cuales fueron rechazados por la población de forma abrumadora.
El tercero es a través de una asamblea constituyente paralela, la cual puede ser convocada por el Órgano Ejecutivo, el Órgano Legislativo, con la aprobación de las dos terceras partes de sus miembros o por iniciativa ciudadana, con el respaldo del 20% del padrón electoral del año anterior.
El documento redactado por esta asamblea paralela, conformada por 60 constituyentes, elegidos por sufragio popular, también debe ser sometido a un referendo entre los tres y seis meses después de su publicación en el boletín del Tribunal Electoral.